SOY EMIGRANTE

Julio 5, 2009

Las estrellas que  miro

cada noche en este cielo

tienen un color distinto

de las que hay en mi pueblo.

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Los ruidos aquí son distintos

los olores han cambiado

la gente tiene otras caras,

no hay amigos a mi lado.

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Duro camino he elegido

Antiguo campanario del Monasterio de Rocas en Ourense

Antiguo campanario del Monasterio de Rocas en Ourense

para ganarme la vida

lejos de todo lo mío

solo es camino de ida.

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Quizás al pasar los años

ya acostumbrado al lugar

el pasado sea una historia

lejana y difícil de recordar.

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Pero hoy que aún tengo fresco

en la memoria a mi pueblo

los ojos se me humedecen

y por volver… yo me muero.

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Roberto González


LOS AFILADORES (trabajo personal)

Junio 21, 2009

Desde hace ya agún tiempo dedico parte de mi tiempo libre a recopilar material sobre al antiguo oficio de “afilador”  y es por medio de este bloc que invito a todos a mandarme, si les apetece, fotos, artículos, historas, videos etc sobre los afiladores en cualquier parte del mundo.

Mi dirección de correo electrónico es: eiradela-aldea@terra.es, o en su defecto mandarlas por medio de 2comentarios” en este mismo bloc.

Desde ya mi más sincero agradecimiento a todos por el interés que seguro pondréis en el proyecto.

Afilador en Buenos Aires,(foto enviada por un amigo desde esa ciudad)

Afilador en Buenos Aires,(foto enviada por un amigo desde esa ciudad)


EL PERRO DEL AFILADOR ( cuento )

Junio 17, 2009

Como siempre que entraba a una aldea perdida en la inmensidad de Castilla, detrás de su vieja rueda de afilar y al mismo tiempo que hacía sonar su suave música, una infinidad de peros acudían a su encuentro tratando de asustarle y de hacerle retroceder con sus ladrídos. Hombre curtido en su oficio sabía que era imprescindible llevar siempre en los bolsillos unas cuantas piedras para asustar a los canes más valientes del poblado. Despues de acertar con una de ellas  a uno de los perros los otros retrocedían gruñendo y mirándole con desconfianza y temor a la vez.

Durante toda la mañana anduvo de casa en casa haciendo su trabajo, afilar y arreglar algún que otro paragüas, y solamente a la hora del mediodía cuando el sol era de justicia y nadie se atrevía a salir de su casa, fué que se paró debajo del único pino que había en la aldea, al lado de una vieja fuente de piedra, allí sacó de su alforja un trozo de queso y un buen mendrúgo de pan. Con la navaja comenzó a atrocear la comida y  a saciar el apetito lentamente, de vez en cuando se arrimaba a la fuente a tomar un trago de agua fresca, y despues de haber comido a bebido se puso a dormitar a la sonbra y al lado de su “tarazana”.

Entrada ya la tarde y al paso de los primero paisanos rumbo a sus faemas de campo el afilador despertó de su letargo dispuesto a continuar trabajando hasta bien llegada la noche. Fue precisamente en ese instante que se fijó en un viejo y desnutrido perro que parecía constar solamente de piel y huesos. Con el rabo entre las patas le miraba y parecía decirle con sus ojos tristes y amarillentos que él tambien era otro forastero en ese apartado lugar.

A buena distancia pero sin perderle ni un instante de vista le fué siguiendo por las callejuelas del poblado, esquivando a otros perros que le enseñaban los dientes y trataban de morderle una y otra vez. Fue precisamente una piedra del afilador la que le sacó de encima a un  perro pastor que se había ensañado con su perseguidor. Desde entonces el perro se le fue acercando cada vez un poco más y cuando la noche lo oscureció todo ya estaba de pié al otro lado de la rueda de afilar.

Por la noche durmieron juntos en un pajar, compartieron tocino y pan y por primera vez ninguno de los dos se sintió solo en mucho tiempo.

A la mañana siguiente dejaron el pueblo por un camino polvorienso y seco, bebieron del agua de los arroyos y comieron de lo que la gente les daba como limosna o a cambio de algún trabajo extra. El afilador le llamaba por el nombre de “cadelo” y el perro parecía agradecerle con la mirada cada vez que su compañero le llamaba. Juntos hicieron camino, atravesaron prados y montañas y a cada llegada a un nuevo pueblo “cadelo” esperaba a su compañero de viaje a las afueras por  miedo a  que los otros perros del lugar se lehecharan encima.

Los zapatos gastados del afilador al igual que las patas del perro eran mudo testigo de los kilómetros que juntos habían hecho, siempre se respetaron mutuamente y el tiempo hizo de ellos dos muy buenos amigos.

Un buen día llegó el afilador a un pueblo con estación de tren, trabajó en el durante varias jornada  y junto al perro recorrió los distintos barrios hasta que finalmente se acabó el trabajo.Pensó el afilador que ya era hora de regresar a casa y  fué en vusca de un lugar seguro en donde dejar la rueda guardada para cuando regresara de su pueblo natal pues de algunos meses.

A continuación se dirigió a la estación y sacó  billete para el primer tren a Ourense, comió en una vieja fonda y guardó las sobras para su inseparable compañero, juntos estuvieron hasta la hora de la partida, el perro bien pegado a su amigo presentía que pronto estaría solo otra vez. Cuando el pitido del tren se hizo sentir, los dos corazones sintieron a la vez que algo les oprimía y les hacía dificultoso el latir.

La última vez que se viron fué cuando ya el tren iva en marcha rumbo a Galicia, a través de la ventanilla , el afilador, pudo apreciar la delgada figura de un viejo perro y unos ojos amarillentos que parecían decirle adios para siempre.Afilador--sXIX--Malaga_8329


LOS RECUERDOS

Junio 10, 2009

Si en algo nos parecemos todos los emigrantes del mundo es sin duda alguna en  saber guardar los recuerdos del lugar en donde nacimos o hemos crecido, de los familiares lejanos en la distancia y el tiempo, de los amigos de la infancia y la juventud, de los paisajes que nos rodearon durante buena parte de nuestra vida, de los olores de nuestra casa y sobre todo del sabor de las comidas que hacía  nuestra madre o la abuela.

Todos esos recuerdos, siendo los mismos, son totalmente diferentes en cada persona puesto que el lugar de nacimiento es siempre diferente, los familiares son otros, al igual que los amigos, los paisajes difieren totalmente, los olores ni se parecen en nada y el sabor de las comidas cambia según se condimente.

Pero cuando los emigrantes de un mismo país se juntan todo se mezcla y se confunde, al hablar de la madre cada uno piensa en la suya y es la misma mujer pero con distinto rostro. Con los amigos y familiares pasa exactamente lo mismo, el sentimiento hacia ellos se repite en cada persona pero los rostros cambian. Si hablan de los colores de las flores y de los campos en cada persona seran diferentes, pero en ese instante se funden en uno solo. Y que decir del sabor de las comidas, nada será mejor lejos de casa, en los paladares de cada uno se recordarán gustos lejanos pero siempre vivos, todos los degustarán

Con nuestros "hemanos" Alfredo y Mari nuevamente juntos en Galicia

Con nuestros "hemanos" Alfredo y Mari nuevamente juntos en Galicia

pero ninguno será el mismo.

Y sin embargo que vonito es el compartir con los paisanos  momentos de  recuerdos… y que cada uno cuente sus añoranzas y sus deseos de poder  regresar junto a aquellos que un día hubo que dejar por pura necesidad. Y hablar de los días de fiestas en el pueblo y lo bien que se pasaba  con la familia toda reunida entorno a una vieja mesa compartiendo comida y vino.

Cuando se está lejos del hogar, de la familia, de los amigos, en muchas ocasiones los paisanos que por casualidad se conocen, llegan con el tiempo a ser parte de esa nueva familia que por necesidad hay que formar en el nuevo destino. Personas que no se conocían de nada de repente se hacen amigos y con el tiempo llegan a ser parte imprescindible de la familia. A todos nos ha pasado el llegar a querer como hermanos a gentes que como nosotros hicieron camino de ida y dejaron todo atrás para provar fortuna lejos de todo lo querido.

Al estar junto a esos nuevos hermanos es cuando los recuerdos se hacen más intensos y el compartir momentos de felicidad y de tristeza tambien nos hace sentir mas cerca de la patria lejana, de familia y amigos de paisajes,  de olores y sabores que solo habitan en el recuerdo que cada uno lleva muy dentro de si.


LOS HIJOS DE LOS EMIGRANTES

Mayo 28, 2009

En Eiradela, la aldea en la que yo nací, éramos una gran cantidad de niños y niñas allá por los  sesenta, las edades podían variar desde los dos o tres años hasta un máximo de doce o trece, todos fuimos siempre buenos amigos y sobre todo grandes compañeros de juegos, teníamos muchas cosas en común pero sobre todas ellas había una que a casi todos nos afectaba, el tener al padre en la mayoría de los casos y a padre y madre en los menos, emigrados.

Muchos eran los hogares en que vivían los niños acompañados por la madre y los abuelos o solamente por los abuelos, eso hacía que en muchos casos, como el mío, no conocíern a su padre, puesto que este siempre había emigrado cuando los hijos eran muy pequeños, cosa que no sucedía con las madres ausentes puesto que estas habían sido reclamadas años despues por sus maridos y los niños sí se acordaban de ellas.

Los destinos de los padres emigrantes eran muy variados,  algunos  estaban haciendo la ruta, como se le decía a aquellos que  eran afiladores y recorrían las distintas provincias españolas detrás de la famosa rueda de afilar. Otros estaban en las grandes ciudades españolas en donde había mucha industria y por ello trabajo, Madrid,  Barcelona, Bilbao, San Sebastián, Logroño, Miranda de Ebro, Santa Cruz de Tenerife etc. Unos cuantos tenían a su padre en países de Europa, Francia, Alemania, Suiza, etc. Y los menos los teníamos en tierras americanas, Argentina, Uruguay, Cuba, Mexico, Chile, Venezuela…

La cuestión era que pocos de nosotros conocímos a nuestros padres hasta el momento en que este decidió regresar o reclamarnos para el país en que se encontraba, en mi caso no fué hasta el año 1963, cuando ya contaba con unos nueve años de edad y fué en ese entonces cuando conocí otro mundo, lejos de la aldea que me vió nacer.

Nunca supe en realidad si aquellas separaciones entre padres e hijos fueron para bien o para mal, si valían la pena todos los sacrificios que se hacían a nivel familiar con el único propósito de una mejora económica. Hoy como padre pienso en el valor de la familia y en los años en que no viví junto a mi padre y siento en mi interior un vacío que nace en la niñez y aún perdura hasta hoy, vacío que tenía que haber sido llenado por el cariño y la compañía de un padre que estaba a miles de kilómetros luchando por una mejor vida para su familia.

Los hijos de los emigrantes fuimos en su día las víctimas de una situación económica desesperada en una Galicia desangrada por la pobreza y por el minifundio enquistado desde hacía generaciones en el campo gallego. Nunca nadie pensó en esos miles de niños que vivíamos en familias desestructuradas por la emigración, nunca nadie se quejó por la situación y quizás esa fue la causa de que se mirara para otro lado y nunca hubiese ni la mínima intención de resolver el problema  por parte de unos gobernantes que solamente pensaban en si mismos y en su queridísimo Franco.

El pasado ya no se puede reparar, pero desde nuestra optica actual

El afilador de Goya

El afilador de Goya

deberíamos estudiar el problema para que no se vuelva a repetir nunca más.

Roberto González


UN PAISANO

Mayo 11, 2009

Eran sobre las once de la noche, yo hacía mi último viaje de ida y vuelta por la linea 411 del Tenplo Inglés a Colon, había muy pocos pasageros y practicamente no hacía paradas. Mas o menos a mitad de recorrido en una oscura parada cerca del Hogar Español de Ancianos  me hizo señas un hombre de unos cincuenta y tantos años que a penas se le pocía distinguir en medio de la oscuridad y de sus ropas de colores oscuros.

Subió rápidamente al ómnibus y se fué en vusca del guarda para pagarle el boleto,  le llamé y le dije que yo mismo le cobraría pues en esa linea ya no había guardas y los conductores hacíamos las dos funciones, me pagó sin decir nada y se sentó en el asiento de los “bobos” situado a la derecha despues de la puerta de subida.

Durante un buen rato me estuvo observando y mirando como hacía mi trabajo sin decir nada, pero finalmente se decidió a hablarme y me comentó que el tambien había tenido participaciones en la empresa CUTCSA y que durante muchos años trabajó de guarda, pero que finalmente lo había dejado por problemas personales.

Le comenté que yo ya llevaba unos cuantos años trabajando en la COETC y que estaba muy contento con mi trabajo a pesar de las horas que había que hecharle al cuerpo, pero que no descartaba la posivilidad de regresar algún día a España. Me comentó que él tambien era “gallego” aunque había nacino en Asturias y que ya hacía unos treinta años que estaba por esas tierras uruguayas, siempre trabajando, y ” hasta llegué a hacer una buena fortuna “, pero las cosas se fueron torciendo y ahora ” malvivo trabajando en lo que buenamente puedo”.

Le pregunté que si tan bien le habían ido las cosas como era que ahora estaba tan mal y su respuesta fué contundente…. ” las mujeres y el juego son muy malos compañeros de viaje amigo mío “. Hubo un rato de silencio y luego se puso a contarme que por culpa de una mala mujer y de su devil carácter todo aquello que tanto tiempo tardó en conseguir se fué de un día para otro como por arte de magia, despues quiso recuperar lo perdido jugándose  lo poco que le quedaba y finalmente se quedó sin nada.

Faltaban pocas paradas para llegar al destino y me dijo que se bajaba en la próxima … se levantó  y se puso a mi lado, lentamente fuí parando el ómnibus en la parada,  abrí la puerta y antes de bajarse me dijo con voz pausada, mirándome a los ojos, ” paisano… las cosas no me salieron bien… pero no me arrepiento de nada “

A continuación se bajó y desde la acera me hizo un saluda militar de despedida y dijo en un tono fuerte y claro ” buen sevicio compañero !!!! “

Arco del Monasterio de Santa Cristina en Ourense

Arco del Monasterio de Santa Cristina en Ourense


LOS VERSOS DE MI PADRE

Abril 26, 2009

El otro día encontré una vieja hoja amarillenta en un cajón de la casa de mi madre, al abrirla me encontré con unos versos escritos por mi padre y con el propósito de recordarle es que me decido a escribirlos en este block para que queden publicados y así puedan ser leídos por ustedes.

Carecían de título y los escribiré tal cual el lo hizo en su día, en su gallego de aldea.

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Camiñando….camiñando….

saltando de pedra en pedra

pra non mollar as chanquiñas

po lo camiño da serra.

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Esta serra de Corbeira

lexana da miña aldea

onde iva todos los días

co rabaño das ovellas,

a  corda pra o volver

traer o feixe de leña,

pra poder quentar o caldo

que se comía na cena.

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Acórdanme estas cousas

da alegrías e de penas

pasados hay tantos anos

as veiras daquela serra

donde iba todos os días

pra apacentar as ovellas.

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Pasei eu moitos aniños

alexado desta aldea

que nona reconocin

cando vin de volta a ela.

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As casas eran mais grandes

a serra parece mais cerca

hasta ela non hay camiño

que hay una carretera

e que moitos teñen casas

feitas o costado dela.

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Tampouco se usa mais

traer o feixe de leña

porque xa non fai mais falta

quentarse xunto a lareira….

porque hay un monton de cousas

mais prácticas, mais pequenas

bastante mais eficaces

pra quentar pes e orellas.

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Bendito sea o progreso

que fixo destas aldeas

ciudades en miniatura

con luces e carreteras

e istes rapaces de agora

non precisan esa leña

pra quentar aquil caldiño

que se comía na cena.

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Contento estou de volver

de volta esta miña terra

parroquia de Faramontaos

o puebliño de Eiradela,

Requeixo, Pombar,Groil

Santa Seguiña e Costela

Outeiro, Pacio…o Cruceiro

a Igrexa…semana-santa-2009-044 aGandarela….

esí podía seguir

nombrando cousiñas dela

pero non quero seguir….

e pra terminar quixera

pegar un berro muy grande…

VIVA VIVA A MIÑA TERRA !!!!!!

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José González Gómez.


LA HISTORIA DE LINO, EL CARPINTERO

Abril 19, 2009

Así se lo conocía en La Comercial,  el barrio en que vivíamos  en la ciudad de Montevideo,  aunque hoy se llama Tres Cruces. Su nombre completo era Lino Monteagudo, nacido en Caldas de Reis en la provincia de Pontevedra, fue todo un personaje y su vida tuvo características tragi-cómicas, por lo cual merece ser contada su historia.

De joven aprendió el oficio de carpintero en su pueblo natal, luego hizo el servicio militar y posteriormente como miles de gallegos mas decide emigrar ante la difícil situación económica que se vivía en Galicia en ese entonces.

Su destino fue Uruguay, al cual llegó allá por fines de los años cincuenta y despues de trabajar en varias fábricas de muebles se decide a instalarse por su cuenta. De a poco monta un taller en la misma casa en que vivía y le comienzan a ir bastante bien las cosas, tiene mucho trabajo y casi no da abasto para atender todos los encargos que le llegaban. La primcipal razón de ello es que era un muy buen artesano carpintero, que trabajaba muy bien, era lo que se dice  ” un carpintero de los de antes “. Los muebles que fabricaba eran para toda la vida, como ejemplo diré que cuando yo me casé nos hizo un juego de dormitorio, tan bueno, que aún hoy, treinta años despues,  lo conservamos y está casi como el primer día, nunca se nor rompió.

Recuerdo que el día que nos lo entregó,   como forma de probarlo se subió arriba de una de las mesillas y comenzó a saltar durante un buen rato, a la vez que decía: “viches, estas non se rompen, non son como as que che venden por ahí”. También nos hizo las camas de nuestras hijas al nacer y aún la de la mayor de ellas, que ya tiene veintiseis años, se encuentra perfecta, sin ninguna rotura.

Pero Lino siempre fue un hombre solitario y su caracter era muy desconfiado, desconfiaba de todo y de casi todos. Estos rasgos que ya traía desde su juventud, se le fueron agudizando con el paso de los años pues algunas malas experiencias con clientes y también malas relaciones con algún que otro vecino lo hicierosn ser cada vez menos sociable. Además vivía eternamente desconfiado de que lo intentaran robar y siempre me comentaba de que en España esas cosas no pasaban y que en la época de Franco menos aún, pues ahi si que había respeto, que a todos esos “malandrines” y “gamberros” el hacer tres o cuatro años de servicio militar, como él había hecho, les vendría muy bien y los enderezaría.

Nunca se quiso casar, aunque se le conocieron varias “novias”, pero tenía un miedo terrible a que le hicieran alguna jugarreta y se le quedaran con todos sus bienes. Decía que era muy dicícil encontrar una mujer que sirviera para él, así qie siempre vivió solo.

Andaba bastante mal vestido y tanto su casa como el moviliario de esta eran muy precarios, por lo cual se comenzó a correr el rumor entre los vecinos de que era muy tacaño y que todo el dinero que ganaba, que al parecer era bastante, lo ocultaba en algún escondite de la casa.

Mientras pudo hizo su propio vino en el patio de su casa y cada vez lo consumía en mayores cantidades, razón por la cual casi siempre que iba a visitarlo lo encontraba bastante pasadito de copas, lo cual lo hacía muy conversador, pero siempre me contaba las mismas historias cuatro o cinco veces y por esa razón los pocos conocidos que lo visitabamos lo rehuíamos  cada vez más, pues el estar junto a él se hacía un poco pesado.

En Uruguay no tenía ningún pariente, solamente unos sobrinos en Buenos Aires, a los cuales creo que solamente vio dos veces en treinta y cinco años. Pero un buen día, y despues de muchas dudas, se decidió a volver a Galicia para ver a su familia despues de casi cuarenta años y con la cual apenas tuvo ningún contacto en todo ese tiempo.

Estuvo casi un mes y medio por allí, pero volvió muy desilusionado, aunque no me quiso contar mucho del asunto, según parece acabó peleándose con los hermanos por problemas de tierras y de la herencia que le poertenecían.

Con el paso de los años y ya con su vejez a la vista, además de problemas de salud, me confió que estaba preocupado por su futuro, que cualquier día le pasaba algo y nadie se enteraría hasta que pasaran algunos días, pues además por las noches ponía varias trancas en la puerta por miedo a que lo sorprendieran durmiendo, era algo que lo aterraba…riéndose decía: “cando cheire bastante, chamaran a policía”. Varias veces insinuó el ir se a vivir al Hogar Espñol que hay en Montevideo para los ancianos españoles que no tienen familia y hasta fue a ver cuales eran las condiciones para que lo aceptaran, pero finalmente siempre iba postergando la decisión. Yo creo que no le atraía mucho la idea de tener que ceñirse a un regalmento y a ciertos  horarios que cumplir tanto para las comidas como para dormir, puesto que él siempre había sido un bohemio y un anárquico y eso de ceñirse a horarios y reglamentos no era lo suyo. Tampoco le convencía el tener que entregar su casa y las máquinas del taller para poder ingresar el el  Hogar.

A la edad de setenta y ocho años su pronóstico se cumplió. Un buen día una vecina de mi madre le cuenta que Lino, el carpintero, había muerto….que lo habían encontrado a los tres o cuatro días de fallecer….que unos vecinos habían llamado a la policía….que se corrían muchos rumores sobre el asunto….que había un  policía en la puerta….que un vecino miró para dentro y vió que la casa estaba toda revuelta, como si alguien hubiese estado buscando algo….que le iban a hacer la autopsia…etc…etc.

Durante algún tiempo fue el comentario del barrio y muchos se preguntaban si el dinero que había acumulado, y nunca gastado, durante toda su vida aún seguía enterrado en algún lugar de la vieja casa, o si alguien ya lo había encontrado…o si había existido realmente dicho dinero.

Luego la autopsia señaló como un fallo cardíaco la razón de su muerte, muerte que quizás se pudo haber evitado de ser atendido a tiempo, pero a esas alturas el caso de Lino el carpintero…. ya era un caso cerrado.

Rodolfo Rodríguez


AFILADOR Y PARAGüERO

Abril 4, 2009

Durante más de un siglo salieron de unos cuantos municipios de la provincia de Ourense la  gran mayoría de los afiladores . Algunos solamente trabajaban por Galicia, como lo hiciera mi abuelo Andrés, otros lo hacían por los pueblos de Castilla, Navarra, Asturias y el País Vasco, los más atrevidos llegaron empujando su rueda de madera hasta los lugares más recópnditos de la península.

Pero tambien muchos se atrevieron a cruzar el mar y así llegaron a los distintos países de Latinoamérica, sobradamente conocidos son los afiladores y paragüeros gallegos de La Habana, Buenos Aires, Caracas, Rio de Janeiro, Montevideo, Santiago de Chile etc. etc. Algunos llegaron con su rueda de afilar hasta las distintas capitales europeas y tambien se les ha visto en lugares tan insólitos como Filipinas, Marruecos o Nueva Yorck.

Este oficio tan gallego…por así decirlo… se encuentra en nuestros días en vías de desaparición, ya casi nadie afila sus cuchillos y utensilios de costura o cocina, es más facil el reemplazarlos por otros de bajo coste y es de esa forma que los viejos afiladores han tenido que dedicarse a otros oficios más rentables.

Han desaparecido tambien aquellas famosas y vistosas ruedas de afilar que se comenzaron a hacer en una pequeña aldea llamada Liñares en plena sierra de A Corbeira y primero la bicicletas luego las motos y ya últimamente las furgonetas fueron los medios de trabajo de los últimos afiladores.

Por haber nacido en el municipio de Nogueira de Ramuin, uno de los “exportadores” en su día de afiladores me siento en la obligación de hacer algo por ese oficio que a tantos de nosotros nos ha dado de comer algún día.

Hace ya algún tiempo que me dedico, por medio de internet y de muchas otras vías, a recopilar todo el material posible sobre el viejo oficio de afilador y paragüero, desde notas de prensa hasta poemas o candiones perro tambien fotos y videos de los últimos supervivientes de la ” chispa “.

Me gustaría por medio de este block me mandárais si lo encontrárais  material que pudiera aumentar esta recopilación, tanto si fuesen fotos, comentarios,  versos o historias de afiladores, todo me sería de gran utilidad para contimuar con mi trabajo. Tambien saber noticias de las ruedas de afilar que se fueron quedando olvidadas en los pueblos y aldeas de toda España y que seguramente alguna aún servirá para restaurar.

Desde ya gracias a todos y por si acaso deseais informarme directamente esta es mi dirección:   eiradela-aldea@terra.es

afilador ejerciendo el oficio

afilador ejerciendo el oficio


RECUERDOS DE EMIGRANTE

Marzo 20, 2009

Recuerdo siempre a mi madre

llorando en la ventana,

toda vestida de negro

aquella triste mañana.

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Nunca más volví a verla

porque no regresé jamás

ni al pueblo,  ni a su lado…

no quise mirar atrás.

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Hoy muy lejos de mi tierra

cierro los ojos y pienso…

“lloraba porque sabía

que no habría regreso”.

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Ella está hoy en el cielo

yo sigo siendo emigrante,

mi vida son solo recuerdos

pero he de seguir adelante.

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Roberto

Virginia, mi madre, a sus 86 años en la casa de Eiradela

Virginia, mi madre, a sus 86 años en la casa de Eiradela

González