GALLEGOS EN LA CONQUISTA DE MEXICO

Noviembre 29, 2009

Conocida es por todos la conquista del imperio Azteca por el afamado Hernan Cortes, de sus azañas y proezas se han escrito infinidad de tratados y libros de historia. Sabemos que con un puñado de hombres fue capaz de llegar hasta el centro mismo del imperio de Monctezuma y hacerse con las riendas del poder absoluto.
La historia nos cuenta que casi todos los hombres que le acompañaron en tan árdua tarea eran de origen castellano, y digo casi todos porque en realidad había de varias partes de la península y tambien portuguesese incluso alguno nacido en Italia.
Desde muy pequeño he estado estudiando los detalles de dicha conquista y me considero algo experto en el tema. Uno de los últimos libros que he comprado referente a la expedición de Cortés se titula “QUIEN ES QUIEN DE LOS CONQUISTADORES” del historiador e hispanista inglés HUGH THOMAS, el contenido de dicho libro es, a modo de diccionario, de forma alfabética los nombres de los participantes en la campaña de la conquista Azteca con todos los datos que a través de la historia se pudieron conseguir.
Una de las cosas que más me llamó la atención fue la presencia de gallegos en esa conquista y dado que siempre se ha descartado a los nacidos en Galicia como gente conquistadora creo que es de recivo el darles el lugar que les corresponde en la historia de la conquista de “La Nueva España” como se denominó mas tarde a toda esa región centro-norteamericana.
Debo aclarar que posiblemente hubiese más gallegos de los que aquí aparecen pues hay innumerables hombres de los que no hay datos de su lugar de nacimiento y otros de apellido “Gallego” que sin decir que son nacidos en Galicia el solo hecho de tener ese apellido es indicio de que provablemente hubiesen nacido en esa parte de España.
En primer lugar he de reflejar los nombres de los soldados que acompañaron a Cortés en su viaje de conquista y luego aparecerán los que llegaron a México en espediciones de apoyo o en la llegada de refuerzos.
Así mismo pondré al lado del nombre lo que el autor comenta sobre cada individuo, que en muchos casos es poco o nada.

GALLEGOS QUE VIAJARON CON CORTES EN SU EXPEDICION:

GALLECO, BARTOLOME: nacido en Galicia, minero en Cuba, con “el mejor caballo”
GALLEGO,CRISTOBAL: nació en Tuy
MARQUEZ GALLEGO, JUAN: gallego
MARQUEZ, JUAN: de Galicia, en Cuba en 1518, “capitan de indios”. Según Cervantes de Salazar, con Alonso de Ojeda dio instrucciones a los tlaxcaltecas y otros aliados. Era pues “general de Tlaxcala”. En realidad fue nombrado capitán de Tlaxcala en 1520. fue él quien llavó a Xicotencatl a Texoco para ser colgado despues de su rebelión. Despues desapareció y no recibió ninguna encomienda: Posiblemente lo mataron.
MONTERROSO, BLAS: de Monterroso, Lugo. testigo en 1532 a favor de Martín Aguado, con quien estuvo en gran parte de la conquista. Tuvo encomiendas en Ostuma y Alahuistlán, por un valor de 1350 pesos. Casó con Francisca de Xexa, que más tarde casó con Juan de Aguilar.
NUÑEZ GALLEGO, JUAN: de Santiago de Compostela, Galicia, hijo de Pero Nuñez Gallego y Catalina de Prado, casó con María de Torquemada. Estuvo en todas las batallas ( aunque sospecho que quizás llegara con Narvaez ). Entre sus hijos había uan hija que casó con Cristóbal de la Puebla, regidor de Antequera.
PRIETO, PEDRO: Quizás de Villabad (Lugo), fué con Hernández de Córdoba. Fue él quien informó de que, en la expedición de Hernández de Córdoba, los españoles preguntaron dónde estaban y “un indio que el dicho Francisco Hernández traía dijo que se decía Yucatán”. Tambien vió que alzaban una cruz en Yucatán, la primera que se erigía en lo que sería México/ Nueva España. Luego fue con Cortes testigo en la probanza de 1522, de Alonso de Avila, alos 25 años.
SAN JUAN DE VICHILLA, PEDRO: gallego en Cuba en 1518.
SANTISTEBAN, PEDRO ( JUAN ): nacido en Santisteban ( La Coruña ). En Cuba en 1518, ballestero.
VARELA, GONZALO: de Gamil ( Pontevedra ) o de Valladolid, hijo de Juan de Porta de Zoceda y Teresa Varela, de Gamil ( Pontevedra ). En Cuba en 1518. Fue colono en Colima o Zacatuma. Tenía una pequeña encomienda en Cocotitlán y la mitad de Huiztla, cerca de Zacatula: Murió en 1540 en la batalla de Tatenango.
VILLADRANDO: natural de Villadrando ( Pontevedra ), pariente del conde de Ribadeo; en Cuba en 1518.

GALLEGO QUE LLEGO CON FRANCISCO DE SALCEDO ( julio de 1519 )

VILLADRANDO, RODRIGO de: Posiblemente pariente del conde de Ribadeo: Testigo a favor de Nuño Pinto, vivió como él en Veracruz: Llegó a Nueva España ” desde treynta o cuarenta días quel capitán don Hernando Cortés avía desembarcado “. Por tanto, seguramente iba con salcedo. Con Sandoval en Tustepeque.

GALLEGO LLEGADO CON FRANCISCO DE GARAY

GALLEGO, FRANCISCO: nació en Galicia, piloto y carpintero, con Camargo; en Santisteban del Puerto y en 1529 en Pánuco como escribano.

GALLEGOS QUE LLEGARON CON PANFILO DE NARVAEZ (abril de 1520)

FERNABDEZ de OCAMPO, JUAN:de Ocampo ( Lugo ). Tuvo una encomienda en Ocotlán por valor de 150 pesos.
GALLEGO, ALVARO: nació en Galicia; en La Española, donde tenía una encomienda en Puerto de la Plata ( no señalado en Arranz; quizá llegara después de 1514 ), sastre con Narváez. Testigo en 1532 a favor de Pedro Martín Aguado, al que vio por primera vez en Texoco en 1521. Mas tarde, uno de los primeros pobladores de Nueva Galicia. Tenía una encomienda en Chocándiro por valor de 520 pesos. Su viuda casó con Gonzalo Galván.
GALLEGO, ANDRES: nació en Galicia. Testigo a favor de Diego Halcón en 1531.
GALLEGO, HERNANDO: nació en Galicia, marinero, contramaestre, “que estaba con…Narvaez… dixo abozes a los de Cortés…” pero más tarde “se pasó a la gente del dicho Cortés”.
GALLEGO, JUAN: nació en La Coruña, hijo de Juan Hernández de Ares y Mayor Rodríguez. A las Indias en 1511, tuvo una encomienda en Puebla y murió alrededor de 1564.
GALLEGO ( de ANDRADE ), JUAN: probablermente de Andrade ( La Coruña ). Estuvo en la compañía de Monfaraz. Tenía encomiendas en Lapaguia, etc. Casó con Isabel, hija de Moctezuma, que le dio un hijo, del que descendió la conocida familia Andrade de México. Testigo a favor de Alonso de Gallego, al que conocía desde unos ocho años o nueve años.
GALLEGUILLO, EL: soldado de Narvaez que huyó con Cortés justo antes de Cempoala. Asesinado por los indios.
MARQUES, FRANCISCO: ( a veces tambien aparece como JUAN ), gallego, Fundidor que en nombre de Cortes astableció una fundición ilegal para fundir y acuñar oro confiscado.

GALLEGO QUE LLEGO CON PEDRO BARBA

GALLEGO, ALONSO: probablemente nació en Galicia y pasó algun tiempo en Santo Domingo. Casó con Leonor de la Peña, dijo que llegó alrededor de 1520 ( ¿como? ) cuando Cortés estaba en Tepeaca y luchó en el sitio de Tenochtitlan bajo las órdenes de Alvarado. Villacorta, al llegar lo vió “mal dispuesto” en Villarica. Obtuvo una encomienda en Chocándiro. Bernal Díaz lo menciona como colono. Murió en 1530, y su viuda casó de nuevo con Antón de Silva, de Ecija.

GALLEGOS DE LOS QUE NO HAY FECHA DE LLAGADA

PONCE, DIEGO: de Santiago, quizá con Cortés, lo mataron los indios.
SANCHEZ, ANTONIO: gallego, ( ¿ o era su nombre Sanchez Gallego? ). Fue testigo a favor de Diego de Ocampo en 1521; ” calpixque ” de Diego de Ocampo y también de Francisco de Avila.
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Todas estos gallegos anteriormente citados formaron parte de la conquista de México, como decía al principio quizás había algun otro pero por el momento no existen datos feacientes para afirmarlo.

Sea esta mi modesta aportación a la historia y espero haber hecho un poco de justicia a aquellos paisanos que a principios del siglo XVI cruzaron el Océano en vusca de aventuras y de fortuna. Quizás algunos de estos compatriotas fuesen los primeros emigrantes gallegos al nuevo mundo.

Cara en piedra esculpida en una casa de Eiradela


AMOR DE ALDEA

Noviembre 19, 2009

Desde muy niños fueron inseparables, vivían uno frente al otro en la vieja aldea que les vió nacer. Ella rea delgaducha y agil, su hermoso pelo rubio, cual rayo de sol y sus hermosos hojos negros hacían que la belleza fuese un plato lleno de golosinas para su inseparable compañero de juegos.
El era, como se diría comunmente, un niño de aldea, robusto y brutote, rebosante de salud y travieso. Quería a su inseparble amiga con toda su alma, era su mejor confidente y su hermana postiza. Juntos eran felices.
Con el pasar de los años y llegada pa puvertad las cosas empezaron a cambiar, nacieron las primeras vergüenzas y los primeros sonrojos, aunque la amistad nunca dejó de ser la misma, los juegos fueron dejando paso a un tipo de sentimientos distinto. El cogerse de la mano era algo tan sensual y hemoso que hacía que los dos se avergonzaran y bajaran sus miradas, fueron muchos los intentos hasta que finalmente se dieron el primer beso, se sintieron mas unidos que nunca, se quisieron más que nunca, se extrañaron más que nunca… Y así casi sin darse cuenta llegó el amor.
A las familias eso les pareció lo mas normal del mundo, era de esperar que una amistad de tantos años acabase de esa manera, las bromas se sucedian entre las dos que ya se veían sienso una sola.
Llegado el tiempo del servicio militar llegó el drama, ella no quería que él se marchara y él tampoco deseaba separarse de su eterno amor, incluso pensaron en fugarse juntos, los llantos se sucedían por ambas partes, pero finalmente llegaron a una solución que a ambos les agradaba, él se iría para América, vuscaría trabajo y casa para los dos y luego regresaría, se casarían y los dos otra vez cruzarían el mar para vivir juntos el resto de la vida.
Dada la precariedad económica de las dos familias a todos les pareció una buena solución y la mejor opción de futuro para la pareja, así que sin pensarselo más y estando todos de acuerdo todo se puso en marcha para el areglo de los papeles y la compra del billete. El destino sería Buenos Aires donde había algún pariente lejano y otras gentes emigrantes de la parroquia.
La despedida fue amarga pero llena de esperanza y de promesas por ambas partes, él le prometió que vendría por ella en cuanto pudiese y ella le juró amor eterno y fidelidad absoluta. A pesar de todo los dos corazones quedaron destrozados y tardarían mucho tiempo en sanar.
En las primeras cartas,él le contaba de lo hermosa y grande que era aquella ciudad y las perspectivas de futuro que había, decía que pronto juntaría dinero para cumplir lo prometido y que le esperase porque juntos serían muy felices en su nueva patria.
Pero los días se convirtieron en meses y los meses en años y las cartas fueron cada vez más escasas y cortas, las promesas se fueron olvidando y el amor se fue enfriando hasta quedarse en un mero recuerdo de juventud.
Un buen día llegó la noticia de que él se había casado con una mujer argentina,según se decía, de muy buena familia y de gran poder económico. El hecho trajo enemistad y riñas entre las dos familias que pasaron de ser una sola a no poderse ver.
Ella que siempre había sido fiel a su palabra se quedó definitivamente sola. Con una edad que ya no era la mejor para ir en vusca de un hombre, dedicó el resto de sus días al cuidado de los padres y hermanos y a las labores de la casa.
Los años hicieron que su hermoso pelo color oro se fuese haciendo gris y que sus hojos negros solamente reflejaran tristeza y desolación. Con la muerte de sus padres se vistió de un luto eterno, de un negro que era el fiel reflejo de su propia alma.
En un hermoso día de julio apareció en la aldea un hombre al que nadie pudo reconocer, sin mediar palabra se encaminó a una de las casas, llamó, la anciana señora que le abrió enseguida se dió cuenta de que el que allí estaba era su hijo. Entre sollozos y abrazos le metió para dentro y a gritos llamó a su marido, los tres se fundieron en un abrazo, los tres lloraron y dejaron aflorar los sentimientos tanto tiempo olvidados.
No sin vergüenza relató a sus padres las penurias de su vida de emigrante, de las noches durmiendo al raso,

Atardecer en Eiradela

malcomiendo y mendigando. De sus penurias y sus pocas esperanzas de regreso, de que todo lo que de el se contaba era mentira, de que nunca se casó, de que por vergüenza no regresó con las manos vacías, de sus muchos días de desesperación y rabia.
Finalmente les preguntó por ella, si aún vivía, si se había casado, si sería capaz de perdonarle y si debería ir a contarle su historia de desgracias y penas. Fue su padre quien le dijo ” hijo, nada hay en la vida más hermoso que ser sincero, con la sinceridad se abren los corazones”.
Entrada la noche y sacando fuerzas de flaqueza se decidió en llamar a la puerta de la casa vecina, despues de un largo rato de espera esta se abrió y la figura de una mujer apareció entre las sombras de una casa a oscuras, “¿que desea?” dijo ella con voz cansina y baja, él no supo que responder, pero finalmente dijo, “¿ acaso no me conoces ?”, y ella prestando mas atención en su cara se quedó petrificada, sin poder articular palabra alguna, ” déjame entrar, por favor, necesito hablar contigo, necesito contarte la verdad”.
Cuando regresó a la casa de sus padres era ya de madrugada, en sus ojos aún habían lágrimas y su pelo revuelto denotaba las caricias hechas por una mano llena de amor, un amor viejo, casi olvidado pero que no dejó nunca de vivir dentro del corazon de una mujer que supo ser fiel a una promesa tantos años adormecida.
Nunca se casaron, los dos se hicieron viejos viviendo cada cual en su casa, pero el verlos juntos era algo indiscriptible, se podía palpar el amor que uno por el otro sentían y lejos de parecer un par de viejos chochos eran el ejemplo a tener en cuenta por los nuevos amores de la aldea.


LOS INDIANOS

Noviembre 9, 2009

Son conocidos como “indianos” en toda España a una serie de emigrantes a los que su viaje en busca de fortuna al otro lado del Atlántico les convirtió con el paso de los años en dueños de grandes negocios o industrias y amasaron finalmente fortunas que solucionaron tanto sus vidas como las de generaciones posteriores. Algunas de aquellas industrias o negocios aún perduran hoy a nuestro lado sin darnos cuenta de que su origen fué la emigración.
Por toda la geografía española se pueden encontrar verdaderas obras de arte de la arquitectura hechas por mandato de esas familias “indianas” que nos hacen deleitar al contemplarlas tanto por su belleza como por su originalidad. Mansiones que en algunos casos ya no pertenecen a la familia constructora y son propiedad de ayuntamientos, empresas o gentes que las han comprado y las consevan en toda su plenitud.
Pero las hay tambien que se encuentran abandonadas, y es una verdadera lástima que tan hermoso legado se deje a merced de la naturaleza y del tiempo porque cada una de esas casas son parte de un legado que la emigración trajo a nuestro país durante casi un siglo.
También en muchos casos, en infinidad de lugares de nuestro país existen otras obras de estos “indianos” que sin ser tan vistosas como las mansiones no dejan de carecer de importancia. Me refiero a las obras que mandaron hacer en sus pueblos de nacimiento para el deleite y disfrute de sus paisanos, escuelas, capillas, jardines, locales para usos comunes, etc. fueron algunas de las obras que estos emigrantes afortunados nos dejaron comom legado y que pocas veces el ciudadano es consciente de ello, bien por ignorancia o en muchas otros casos por dejadez de los ayuntamientos que no explican a las generaciones actuales los orígenes de tales legados.
Personalmente he podido contemplar muchas de estas casas de “indianos” tando en Catalunya, como en Galicia, en Asturias o Cantábria y me consta que las hay en muchos otros lugares de España. Ignoro si existe un registro de dicho patrimonio, pero si no es así debería de existir pues tan gran aportación arquitectónica es merecedora de un reconocimiento y estudio.
Existe en Barcelona una barriada que lleva por nonbre “barrio de los indianos”, por las inmediaciones de la Meridiana y Felipe II, un grato homenaje a estos hombres y mujeres que con su emigración aportaron a esta ciudad tanto riqueza como calidad de vida. Todo un ejemplo a seguir por otras ciudades y pueblos.
Estas gentes que lograron lo que la gran mayoría de sus paisanos no habrían de lograr en toda su vida, riqueza, prosperidad y respeto, no dejan de ser emigrantes, hombres y mujeres que salieron de sus pueblos con una vieja maleta llena de ilusiones, esperanzas y recuerdos, como tantos otros lo hemos hechoMirando el cañón del Sil algún día.


“REGATIÑOS” de EIRADELA

Octubre 31, 2009

¿Que ha sido de los “regatos”
que había en mi aldea?
¿Donde fueron a parar?…..
“regatiños” de Eiradela
—————————–
Corrientes de agua fría
heladita al beberla,
aguas que lo regaban todo….
“regatiños” de Eiradela
…………………………………..
Una hoja era mi barco
navegando a toda vela
sin pasaje ni destino….
“regatiños” de Eiradela
—————————
Me sacaba las “chancas” y entonces
refrescaba los pies en ella,
hasta no sentir los dedos….
“regatiños” de Eiradela
————————————
Hoy rebusco por todos lados
y una pena me desvela,
¿donde fueron a parar?….
“regatiños” de Eiradela
—————————–
Igual que el emigrante
que regresar siempre anhela,
así tambien añoro yo….
los “regatos” de Eiradela.
—————————–
Roberto González

Eira 08 274

Eiradela desde la sierra.


LA VENTANA (cuento)

Octubre 14, 2009

Está solo, el día se le hace largo, interminable, da unos pasos y abre la ventana, mira a uno y otro lado, todo es cemento y hierro,todo es gris y triste a la vez, no hay aromas y los únicos colores son los de la ropa tendida en las azoteas vecinas, ropa reseca por el sol intenso y tenaz de un verano que no da tregua.
Un viejo gato gris está tendido en un rincón sombrío de la azotea vecina, levanta su cabeza y le mira, maulla y sigue durmienso su siesta estival. El intenso calor le está haciendo sudar, se seca la frente y procede a entornar la puerta para que el aire corra, todo es inútil, la calor sigue reinando dentro del viejo altillo montevideano hecho de bloques y cubierto de chapas acanaladas de cinc.
Se deja caer sobre la cama, escucha su crujido, mira el techo y encuentra en el cielorraso la gran mancha amarillenta de humedad, que a veces se transforma en una cosa u otra, según el estado de ánimo que le invada. Cierra los ojos y de a poco sus sentidos y su alma se van trasladando al lugar en que nació, a la vieja casa familiar hecha en piedra rosada, primero la ve difusa pero lentamente se hace real, entra a la cuadra y en el pajar, todo está como siempre, como a padre le gusta que esté, cada cosa en su sitio. Luego sube y recorre poco a poco cada una de las habitaciones, “no hay nadie”, piensa, y entonces ve en el comedor la vieja mecedora de la abuela, le es imposible el no sentarse, en ella se mece durante unos instantes, pone su mirada en una de las ventanas, se levanta y la abre. Un olor a hierva recien cortada y a flores hacen que su corazón palpite, todo es verde, fresco y luminoso alrededor, sus manos tiemblan de emoción, se siente feliz.
Cierra la ventana y se vuelve a sentar en la mecedora, una grata tranquilidad le invade, mira alrededor y contempla cada detalle del comedor, la mesa de madera de castaño ya negra por el paso de tantos años, las sillas de siempre, el chinero con los platos para usar en las fiestas y grandes acontecimientos y los cuadros con las fotos amarillentas de familiares casi olvidados. Entonces es cuando cierra los ojos y disfruta del momento.
Un ruido casi inaudible le hace mirar a hacia la ventana, allí ve al viejo gato de la casa, le mira, seguramente le reconoce, entonces el animal se acuesta en el pretil y comienza a maullar, una vez y otra y mil veces más hasta que llega a molestarle y a sacarle de su mundo de recuerdos…..abre los ojos… mira hacia la ventana y ve allí recostado mirándole atentamente al gato gris de su vecino, entonces recuesta la cabeza sobre la almoada y vuelve a mirar al techo, la mancha aún conserva su lugar, se levanta y va hacia la ventana pero el gato ya no está, asoma la cabeza fuera pero parece que se hubiera esfumado….en la habitación ya

Goto en ventana

Goto en ventana

solamente quedan él, su soledad y la morriña.


“LA GALLEGA LOCA” (pensión familiar)

Octubre 7, 2009

Allá a mediados de los años 50 y hasta bien entra dos los 60 existian en Montevideo gran cantidad de pensiones en las que habitaban los emigrantes de todas partes de Europa y especialmente de España e Italia que de forma constante llegaban a la ciudad con la esperanza y la ilusión de forjarse un porvenir en esta nueva patria.
Estas pensiones ricibían de brazos abiertos a estos nuevos habitantes de la ciudad y en ellas se mezclaban las nacionalidades, pero de a poco los paisanos se fueron juntando en una u otra pensión, según las gentes que en ella habitaran, de forma que finalmente había algunas en que solamente vivían españoles y otras eran exclusivas de italianos.
A una de estos establecimientos fué a parar mi padre cuando llegó a la ciudad, allí entre paisanos conocidos unos y desconocidos los más, comenzó su largo camino de emigrante que habrída de durar casi hasta sus últimos días de vida.
Nunca me dijo si esa pensión en la que viviría algunos años tenía un nombre comercial, pero él la llamó siempre ” la pensión de la gallega loca”, porque la dueña, una paisana de fuerte caracter y muy mal genio, hacía de su negocio su pequeño cuartel privado.
Esta mujer ruda y campesina hasta la médula era analfabeta, carecía totalmente de cultura y don de gentes. Era de mediana edad y estaba casada con un hombre de su propia aldea, de caracter docil que trabajaba de mozo (camarero) en un viejo bar del centro de la ciudad donde cumplía un horario interminable que estaba acabando con sus pies, pues su andar era difuicultoso y lento.
La “gallega loca” vivía pura y exclusivamente para su negocio, ella distribuía las habitaciones, limpiaba, cocinaba y llevaba la contabilidad, nadie era capaz de sisarle un centésimo, era más lista que el hambre y cuando alguno de sus inquilinos trataba de propasarse ella misma lo ponía firme sin importarle lo ” hombre ” que este fuera.
Como no sabía de cuentas ella misma se había inventado su propio sistema de contabilidad que consistía en un frasco lleno de garbanzos. Así de una forma que solamente ella era capáz de entender hacía que las cuentas cuadrasen y nunca nadie fué quien para engañarla. Hacía montoncitos de garbanzos sobre la mesa y sacando de aquí y poniendo allí, de forma que ella sola entendía, los números salían y las cuentas cuadraban. Sabía de esta manera muy bien lo que cada uno de sus inquilinos tenía que pagarle o lo que faltaba de pagar.
Pero lo más cómico, decía mi padre, era cuando el que tenía que cuadrar las cuentas era su marido. Este traía su sobre con la mensualidad y ella le hacía poner sobre la mesa los billetes, sacaba entonces su frasco de garbanzos y comenzaba a hacer las cuentas, horas extra incluidas, todo lo calculaba al céntimo y si todo salía bien se adueñaba de los billetes y desaparecía con ellos, pero si acaso las cuentas no cuadraban y faltaba algo amenazaba al marido y se ponía en tal estado de exitación que muchas veces acababa cogiéndolo por el cuello hasta que aparecía lo que faltaba. Despues de tal escena el hombre se limitaba a decir “Que mujer esta !!!… como para irse de putas !!!” y a continuación se reía con una risa fina y baja “como la de un ratoncito”.
Con su caracter militar en la pensión no había deslices nio robos, si alguno no seguía las normas establecidas o si alguien alvorotaba el ambiente, llegaba a desora o se emborrachaba inmediatamente lo ponía de patitas en la calle con todos sus trastos, “sin explicaciones ni ostias”, comentaba mi padre.
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El caso de esta mujer, tan particular, pretende ser un recordatorio a todas aquellas gallegas que salidas de la aldea y casi siempre con escasa cultura, fueron capaces de superar los obstáculos mas difíciles y salir adelante lejos de su tierra y de su familia.
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Mi más sincero y respetuoso recuerdo y gran admiración para esas “gallegas locas” que tanto admiro

Horreo de Roberto

Horreo de Roberto


CAMPO OLVIDADO

Septiembre 29, 2009
E sol quemaba su cara

en verano, en la siega

fruto que la tierra a veces da

y otras veces lo niega

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Toda su vida luchando

tratando de sacar al suelo

el fruto de sus sudores

que le sirvan de consuelo

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Inviernos de heladas crudas

el campo todo escarchado

imposible hacer nada

solo atender el ganado

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Y cuando en un año maldito

todo, todo se de mal

no valen quejas….ni rezos

pues la vida sigue igual

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Cuantos inviernos y veranos

el abuelo pasó luchando

para hacer la casa grande

y dejarnos un legado

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Pero los tiempos cambiaron

hoy ya nada es igual

las fincas montes se vuelven

y está seco el manantial

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Ya no hay caminos de carros

las casas son hoy ya torres

los pinares se han quemado

y ni los campos tienen flores

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A los hijos y los nietos

ya no les importan las fincas

su pan no lo da el arado

su nido en otro lado fijan

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Abuelo que nos estás mirando

desde tu rincon del cielo

no pienses que tu trabajo

no debiste de hacerlo

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Siempre habrá entre nosotros

quien quiera y aprecie el campo

como usted lo apreciaba

y le dedique algún canto

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Canto que será homenaje

a tantos y tantos sudores

a madrugadas de invierno

y a campos llenos de flores.

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Roberto Gonzalez
Dos viejos arados del abuelo, hoy adorno de la casa

Dos viejos arados del abuelo, hoy adorno de la casa


RECUERDOS Y LAGRIMAS

Septiembre 18, 2009

Le conocí por casualidad, el deambulaba por el barrio haciendo recados a unos y a otros porque al estar jubilado el tiempo se le hací demasiado largo y la casa demasiado grande. Coincidimos en la panadería de un paidaso de Coruña al que cada día íva a comprar el pan y los bizcochos.

Fué precisamente Manolo, el panadreo quien nos presentó, inmediatamente entre los dos hubo una afinidad que hizo desaparecer al instante los cincuenta años que nos separaban. Me preguntó que de donde era, “da terra da chispa” contesté y el me dijo ” pois eu son das rías baixas, de Pontevedra”. Desde entonces nos encontrábamos siempre  por distintos rincones del barrio del Reducto donde los dos vivíamos y poco apoco fuimos confiando el uno en el otro y haciendo nuestras tertulias particulares en el bar de la esquina de las calles San Martin y San Fructuoso.

Entre café y café y un día trás  otro me fue contando la historia de su larga vida como emigrante,  sus desdichas,  sus alegrías, sus amores, sus fracasos y sobre todas las cosas su inmensa y añeja soledad, una soledad curtida tras una larga vida  de soltería empedernida y enquistada en la vejez.

Yo le comtaba mi corta historia y sobre todo los planes de vida que tenía por delante,  me escuchaba atentamente y despues de un rato en silencio solemente se limitaba a decirme  “Non sufras…ti ainda es un rapaz, e a vida e muy larga e está chea de sorpresas”. A continuación los dos nos hechábamos unas carcajadas y pedíamos otro café que nos diera gusto al paladar y calor a las tripas.

Con el tiempo y muy lentamente sus historias fueron cambiando de tono y como presintiendo la llegada de su final me hablaba de su familia, de su pueblo, de los amigos de la niñez, de sus años de servicio militar, de la desgracia de tener que irse y dejar atrás todo lo que tanto quería y siempre tenía un recuerdo para sus padres, ” deixaron a vida e a saude pa podernos criar e morreron tan pobres como viviron”, decía en voz muy baja, y despues bajaba la cabeza y dejaba caer un par de lágrimas, tan saladas como el mar de sus  queridas rías baixas.

Habían pasado un par de años desde que nos conocimos y en ese tiempo había envejecido tanto que se convirtió en un anciano. Su estado mental estaba plagado de recuerdos de su gente y de su pueblo, hablaba de acontecimientos pasados hacía un montón de años como si hubiesen pasado el día anterior y hasta llegó a confundirme un día con su hermano menor. Y cada día al separarnos derramaba unas lágrimas de despedida y me daba un fuerte abrazo como si esa fuese la despedida definitiva.

Un día llegué al bar y el camarero me preguntó por el, inmediatamente el corazón me dió un tumbo, algo me decía que la cosa no marchaba bien,  corriendo llegué a la puerta de su casa, llamé una y otra vez pero nadie me abrió, no sabía que hacer, finalmente llamé a la puerta de un vecino y este me dijo que hacía un par de días se lo había lleva do una ambulancia, que estaba muy enfermo y que no sabían nada mas,  ni siquiera en que hospital estaba.

Desde casa llamé a los hospitales,  pero al no saber sus apellidos nadie me podía decir nada, finalmente fué Manolo el panadero quien dió con su paradero, estaba en el Hospital Maciel, en la ciudad vieja, y para allí me fui con toda la prontitud posible.

Finalmente pude verlo, estaba demacrádo y muy delgado, con la mirada perdida y murmurando quien sabe que cosas. Le cogí una mano, estaba helada, lentamente dió vuelta la cabeza, me sonrió y dijo en un tono muy suave  “xa sabía que no me deixarías solo no último momento…meu hirmau”.Le dije que  contara conmigo y que para eso estaban los hermanos, para cuidarse unos a otros. No me soltó la mano en ningún momento, ni pronunció mas palabra en el resto de la tarde, cuando le dije que me marchaba intentó abrazarme pero no pudo, yo le abracé a el y le acaricié el pelo, en el momento que le solté la mano me señaló con el dedo y dijo: ” ahora terás que cuidar tu dos pais, porque eu xa me marcho”.

Salí del hospital, el frío de la  noche me pegó en la cara y me sacó del estado melancólico en que me encontraba,

Aurelio, con sus noventa y tantos años, pero jnoven como siempre.

Aurelio, con sus noventa y tantos años, pero jnoven como siempre.

fué en ese instante en que me dí cuenta de que por mi cara caían dos lágrimas, las últimas lágrimas que derramé por un hermano que nunca tuve pero que siempre recordaré.


EIRADELA EN FIESTAS

Septiembre 7, 2009

Al igual que cada año se celebraron el pasado mes de agosto las fiestas de nuestra querida aldea y la razón por la que he decidido hacer este artículo es ni mas ni menos que porque la comision de fiestas,  este año, estaba formada por un grupo de jovenes que a pesar de estar viviendo, algunos de ellos, lejos del pueblo, fueron capaces de organizar una muy hermosa fiesta de la cual según yo creo nadie quedó descontento, lo que demuestra que cuando se quieren hacer bien las cosas, se hacen.

Pero lo mejor de todo fue la gente de la aldea, que como  siempre no defraudó ni anímica ni económicamente a los chicos y chica de la comisión. Desde aquí mi agradecimiento en nombre de ellos y ella y el mejor deseo de que el próximo año se organice otra fiesta…a pesar de que nadie se hizo cargo del ramo, pero seguramente habrá voluntarios porque Eiradela no debe quedarse sin fiesta!!!!

Un fuerte abrazo a todos.

Parte de la comisión con la banda recorriendo el pueblo

Parte de la comisión con la banda recorriendo el pueblo

Música por la aldea

Música por la aldea

La comisión con la camiseta de Eiradela y los fuegos para "estoupar"

La comisión con la camiseta de Eiradela y los fuegos para "estoupar"

Muchas gracias Arístides por estar siempre junto a las comisiones

Muchas gracias Arístides por estar siempre junto a las comisiones

Guardando sitio en la capilla

Guardando sitio en la capilla

Rumbo a la costiña

Rumbo a la costiña

La familia en la churrascada

La familia en la churrascada

Los juegos infantiles

Los juegos infantiles

Por la noche, orquesta y baile

Por la noche, orquesta y baile

Los campeones del torneo de futbolin

Los campeones del torneo de futbolin

Los chicos y chica de la comisión disfrutando de "su" fiesta

Los chicos y chica de la comisión disfrutando de "su" fiesta

Grandes y pequeños disfrutando de "Eiradela 09"

Grandes y pequeños disfrutando de "Eiradela 09"

Y que siga la fiesta !!!!

Y que siga la fiesta !!!!

Y el domingo...gaiteiros...

Y el domingo...gaiteiros...

Las gaitas despiertan al pueblo

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Comida en "casa Roberto"

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Concurso de chave

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concurso de baile

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Concurso de dibujo infantil sobre Eiradela

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Poir la noche entrega de premios a los ganadores

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Y para finalizar......que miras...Marco ????

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VERSOS DE AMOR A UNA RUEDA DE AFILAR

Agosto 28, 2009

Mi “tarazana”,  mi hermana

mi compañera y amiga

la que me da de comer

y mantiene a la familia

Detrás de mi rueda voy

por caminos olvidados

en busca de una aldea

en busca de afilados

De noble madera hecha

y por un buen artesano

fiel amiga y compañera

mimada está por mis manos

Con ella van mis ahorros

y mis ansias de trabajo

sin ella yo no soy nadie…

un campesino…si acaso

Rueda de afilar, amiga

a ti te lo debo todo

por eso te extraño tanto

y sin ti me siento solo

Muchos años a tu lado

sacando chispas de acero

son suficientes razones

para decirte… “te quiero”.

Roberto Gonzalez

Clásica rueda de afilador

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