ULTIMO DESEO

Hace unos años, cuando mi madre murió, en el momento de ir a ala funeraria, en Barcelona y de contratar los servicios pertinentes para el entierro, me llamó la atención la pregunta que me hizo la señorita que me atendía: “¿Su madre era gallega verdad?” al contestarle afirmativamente continuó preguntando: “¿Y como es que no la llevan a enterrar a Galicia?” A quedarme callado sin saber que contestar fue ella la que continuó hablando: “Se lo comento porque casi todos los gallegos quieren ser enterrados en su tierra y me llama la atención que usted no pida el traslado al pueblo”.

Mire señorita, mi madre era gallega y muy gallega, pero de eso nunca nos dijo nada y para que no hablemos más del asunto sepa usted que nuestro propósito es el de incinerarla y luego si así lo decidimos los familiares llevaremos sus cenizas para Galicia, o no”.

Luego de un largo silencio se limitó a comentar en voz baja: “Perdone si le he molestado pero como usted comprenderá tengo la obligación de ofrecerle los servicios pertinentes de la empresa para el traslado….En una palabra nos incitan a ofrecer a los gallegos la opción del entierro en su patria”.

Desde entonces he pensado que quizás los gallegos seamos los más interesados de que una vez muertos se nos entierre en tierras gallegas. Y me pregunto el porqué. A lo mejor es por morriña o por el deseo incumplido del regreso…a lo mejor quizás lo llevamos en los genes sin saberlo.

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Cada año hay en Galicia cientos de entierros de gente muerta en distintos lugares del país y del mundo. Desde los más recónditos lugares los hijos trasladan a sus padres al cementerio parroquial en el que reposan los antepasados, por deseo explícito del fallecido. Eso es una cosa tan común que en nuestra tierra ya se tiene como habitual.

La gente acude a los entierros como a un rito, sin conocer muchas veces al difunto, simplemente porque era pariente de alguien o porque llevaba muchos años fuera y llegado el triste momento pidió que se le trasladara al pueblo.

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¿Que nos habrá dado esta tierra para quererla tanto? ¿Será acaso la sangre celta o el embrujo de las meigas que nos hace querer regresar aún tras la muerte? Sinceramente no lo se, porque si lo miramos fríamente esta, nuestra patria, solo nos dio una oportunidad, la de emprender el camino para ganarnos la vida lejos, para escapar de la miseria y el hambre, de la pobreza y el desamparo institucional.

Pero, cual perro que lame a su amo después de una paliza, los gallegos vivimos pensando en nuestra tierra , la queremos, respetamos y deseamos regresar a su lado como si ella fuese la mejor madre del mundo. Nuestro amor por Galicia es incondicional, fiel y eterno , como deben de ser los amores de verdad, los que duran toda la vida o a lo mejor eternamente.

Alguien debería estudiar este tipo de amor… podríamos llamarle “amor galaico”. El nombre ya lo tenemos, ahora solo falta quien se interese y tenga tiempo para meterse dentro de nuestra psiquis colectiva.

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One Response to ULTIMO DESEO

  1. Rodolfo Rodriguez dice:

    MORIR EN GALICIA

    Es muy interesante lo que Roberto comenta sobre lo que le sucedio cuando murió su madre y sobretodo las interrogantes que se plantea al final, acerca de la psiquis colectiva de nosotros los gallegos y la relacion con nuestra tierra de nacimiento, de nuestro deseo de siempre volver a ella, y la especial relacion con la muerte y todo lo que la rodea, que siempre ha tenido la cultura popular gallega.
    Cuenta la leyenda que hasta el apóstol Santiago pidió a sus discípulos que depués de su muerte lo llevaran a enterrar a Galicia, lugar donde había estado viviendo y predicando durante muchos años. Con lo cual se ve que este “encantamiento” con Galicia ya viene de mucho tiempo atrás, y afectaba incluso a personas que no habían nacido allí.
    Galicia es sin duda uno de los lugares mágicos de España. Quizas por su aislamiento y la dispersión geografica de sus diminutos e imnumerables pueblos, la modernidad llegó bastante tarde, por lo cual se conservaron muchas costumbres y creencias ancestrales que en otros lugares ya habían desaparecido.
    Los que hemos vivido de niños en ella, sobretodo en las zonas rurales, hemos escuchado cuentos y leyendas que hablaban de meigas, de tesoros escondidos, de encrucijadas por donde vagan las ánimas, de la Santa Compaña, de bosques plagados de misterios donde lo real y lo mágico se confunden muchas veces. Todos estos mitos fantásticos perviven en la memoria colectiva y en el imaginario popular. Probablemente son pocos los que admiten creer en ellos, pero todos los gallegos los conocen en mayor o menor medida. Todavia aún hoy perviven en muchos pueblos gallegos costumbres tan curiosas como los desfiles de ataúdes, a veces con seres vivos y amortajados en su interior. O quién no ha participado en una “Queimada”, con todo el simbolismo que ella contiene.
    El negro nos era un color muy familiar en los paisajes gallegos sobretodo por los lutos eternos que llevaban muchas mujeres. Tambien era muy común que frente a la muerte de alguna persona, asistian a su velorio y a su entierro muchas personas que ni siquiera conocian al difunto. Era y aún es como una tradicion el que a sus parientes no les faltara la solidaridad de propios y aún de los extraños. Como decía el gran escritor gallego Alfonso Castelao, : “los gallegos son diferentes hasta para morir”.
    Se señala que lo que nos diferencia de otros seres vivos es que nosotros los humanos tenemos conciencia de que nos vamos a morir y que los demás no la tienen. Esta certidumbre de la muerte ha llevado a los distintos grupos humanos a crear ritos, simbolismos y creencias en otras vidas etc.
    Este fenómeno a tenido en Galicia un desarrollo muy acentuado y con características propias que ya nacio mucho antes de la llegada del cristianismo y donde han pervivido rituales funerarios con fuertes reminiscencias del paganismo ancestral. Es que por Galicia han pasado los Celtas, Los suevos, los romanos,los Normandos, el Islam, y todos dejaron sus huellas en su territorio. Luego, el mismo fue cristianizado, pero siguieron perviviendo muchas costumbres paganas, aunque a veces camufladas con ritos cristianos.
    Es muy probable que la particular geografia del territorio gallego haya contribuido junto con todo lo anterior a conformar nuestra psiquis colectiva. Al aislamiento y la dispersion geográfica de sus nucleos poblacionales, que ya mencionamos, le debemos agregar otros hechos como el haber sido durante siglos “el Fin de la Tierra”. Para los pueblos antiguos Galicia y su cabo Finisterre era el lugar donde se acababa el mundo y donde el Sol, que era fuente de vida y objeto de culto y adoracion era engullido por aquellas aguas misteriosas.
    Pero Galicia es tambien como señala el escritor J.R. Varela: “la tierra de las lluvias pertinaces, de las corredoiras (esos caminos angostos rodeados de vegetación donde solo cabe una persona),y tambien es tierra de nieblas y brumas marina tanto en el mundo rural como el marinero, que se ven teñidos de esa opaca cortina que puede producir visiones y ensoñaciones de seres desconocidos. Sólo el que ha vagado solitario en noche cerrada por una corredoira, alumbrandose de un candil o una tea, puede comprender esas sensaciones que producen los ruidos desconocidos, el ronroneo de un arroyo, el silbido del viento, acompañados de esas sombras fantasmales que nos acompañan en el largo deambular por los caminos”.

    Rodolfo Rodriguez

    PD. Quiero dejar reconocimiento al blog “Ala de Cuervo” donde encontré informacion valiosa sobre este tema.

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