ULTIMO DESEO

Hace unos años, cuando mi madre murió, en el momento de ir a ala funeraria, en Barcelona y de contratar los servicios pertinentes para el entierro, me llamó la atención la pregunta que me hizo la señorita que me atendía: “¿Su madre era gallega verdad?” al contestarle afirmativamente continuó preguntando: “¿Y como es que no la llevan a enterrar a Galicia?” A quedarme callado sin saber que contestar fue ella la que continuó hablando: “Se lo comento porque casi todos los gallegos quieren ser enterrados en su tierra y me llama la atención que usted no pida el traslado al pueblo”.

Mire señorita, mi madre era gallega y muy gallega, pero de eso nunca nos dijo nada y para que no hablemos más del asunto sepa usted que nuestro propósito es el de incinerarla y luego si así lo decidimos los familiares llevaremos sus cenizas para Galicia, o no”.

Luego de un largo silencio se limitó a comentar en voz baja: “Perdone si le he molestado pero como usted comprenderá tengo la obligación de ofrecerle los servicios pertinentes de la empresa para el traslado….En una palabra nos incitan a ofrecer a los gallegos la opción del entierro en su patria”.

Desde entonces he pensado que quizás los gallegos seamos los más interesados de que una vez muertos se nos entierre en tierras gallegas. Y me pregunto el porqué. A lo mejor es por morriña o por el deseo incumplido del regreso…a lo mejor quizás lo llevamos en los genes sin saberlo.

img_3056

Cada año hay en Galicia cientos de entierros de gente muerta en distintos lugares del país y del mundo. Desde los más recónditos lugares los hijos trasladan a sus padres al cementerio parroquial en el que reposan los antepasados, por deseo explícito del fallecido. Eso es una cosa tan común que en nuestra tierra ya se tiene como habitual.

La gente acude a los entierros como a un rito, sin conocer muchas veces al difunto, simplemente porque era pariente de alguien o porque llevaba muchos años fuera y llegado el triste momento pidió que se le trasladara al pueblo.

capilla-18

¿Que nos habrá dado esta tierra para quererla tanto? ¿Será acaso la sangre celta o el embrujo de las meigas que nos hace querer regresar aún tras la muerte? Sinceramente no lo se, porque si lo miramos fríamente esta, nuestra patria, solo nos dio una oportunidad, la de emprender el camino para ganarnos la vida lejos, para escapar de la miseria y el hambre, de la pobreza y el desamparo institucional.

Pero, cual perro que lame a su amo después de una paliza, los gallegos vivimos pensando en nuestra tierra , la queremos, respetamos y deseamos regresar a su lado como si ella fuese la mejor madre del mundo. Nuestro amor por Galicia es incondicional, fiel y eterno , como deben de ser los amores de verdad, los que duran toda la vida o a lo mejor eternamente.

Alguien debería estudiar este tipo de amor… podríamos llamarle “amor galaico”. El nombre ya lo tenemos, ahora solo falta quien se interese y tenga tiempo para meterse dentro de nuestra psiquis colectiva.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: