COSAS NUEVAS

En las grandes olas emigratorias gallegas, la mayoría de gentes eran, como ya todos bien sabemos, del entorno rural. Debido a la deprimente situación económica de Galicia y el reparto de las tierras entre los herederos el minifundismo acabó por deteriorar aún más la ya mala situación social.

Aunque la gente que emigraba no era de una cultura alta casi todos sabían lo principal, o sea, leer y escribir, así como hacer los cálculos básicos, pero el aislamiento hacía que del mundo exterior solamente se supiese algo por los familiares, amigos o vecinos que desde la distancia daban noticias del entorno en que estaban viviendo, muchas veces inexactas.

Así era que nada más salir de las aldeas las experiencias nuevas y lo desconocido se dieran de frente con aquellas buenas gentes del campo. Casi todos a lo largo de los años quedaron marcados por alguna de esas experiencias y solamente cuando se juntaban entre ellos sacaban a relucir a modo de anécdota o broma.

Una de esas cosas, quizás la de más impacto para la mayoría, era el ver a la primera persona de color negro. Esa visión o encuentro siempre fueron de los más repetidos entre los gallegos por la simple razón de que eran muy pocos los que a lo largo de su vida habían visto con anterioridad a nadie de color.

La primera vez que vi a un negro, me lo quedé mirando tan fijamente y con los ojos tan abiertos que acercándose a mi me preguntó si me pasaba algo” Decía un paisano de Lugo. “ Pues yo me asusté cuando los escuchaba hablar porque pensaba que no hablaban y solo sabían hacer ruido como los monos” Dijo otro. “No podía dejar de mirarles el cuello de la camisa porque pensaba que desteñían” Comentaba siempre mi tía Dorinda. “A mí me parecía raro que cantaran y bailaran como los demás, porque siempre pensaba que solo sabían trabajar”. Contaba un compañero que era de Verín….

Los africanos llegaron a América como esclavos, pero con ellos llevaron tambien sus costumbre y su cultura que hoy forman parte de todo ese continente.

Los africanos llegaron a América como esclavos, pero con ellos llevaron tambien sus costumbre y su cultura que hoy forman parte de todo ese continente.

El primer negro que vi yo fue en el puerto de Santos, donde hizo escala el barco. Recuerdo que mi madre y yo estábamos en la barandilla de cubierta mirando el movimiento de gente y mi madre me cogió fuerte contra sí y dijo en mi oído “¡Neno, mira pra baixo, que alí ven un home negro!” Yo miraba y remiraba pero no lo podía ver, pero de repente escuché un grito que llamaba la atención diciendo: “¡LIMOADA!” y entonces lo vi. Caminaba entre los pasajeros y trabajadores portuarios con un recipiente a sus espaldas ofreciéndoles la limonada fresca que dada la temperatura del lugar era el mejor de los refrescos.

Durante un buen rato le seguí con la mirada, pero a penas pude verle bien porque entre la lejanía y el barullo eso era imposible. No fue hasta nuestra llegada a Montevideo que vi uno “de verdad” y sinceramente no me pareció nada del otro mundo. Días mas tarde al incorporarme a la escuela fui compañero de clase durante tres años de un niño de color negro que se llamaba Pereira de apellido, fuimos buenos amigos y disfrutamos muchas horas de patio y partidos de futbol a la hora del recreo.

Quizás haya muchas otras cosas que impactaron a los emigrantes gallegos, la comida, las costumbres, las gentes de otros lugares del mundo conviviendo en un mismo espacio, el mate, etc. etc. Pero como la de ver a la primera persona negra creo que ninguna impactó tanto a los galleguiños de aldea.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: