NUEVO EMIGRANTE

Después del gran esfuerzo que hicieron mis padres para que pudiera acabar la carrera me encontré con un título universitario y sin nada que hacer.

En los primeros tiempos soñaba que desde algún sitio de los que tenían mi currículo me llamaran para empezar a trabajar en lo mío, pero nada, el tiempo se me escapó entre las manos y pasé a ser un parado más, un ni-ni como tantos otros que no habían siquiera pisado la universidad…..y entonces comencé a deprimirme, a verlo todo de un color oscuro y sobre todo a no ver el futuro que tantas veces creí tener a mi alcance.

Entonces, un buen día se me ocurrió probar en otro país, donde las oportunidades se me ampliaran y donde pudiera trabajar en lo que había estudiado. No quise oír lo que mi padre me decía, que la vida de emigrante no es nada fácil, que todo se complica lejos de casa, que me lo pensara nuevamente…. Yo lo que quería era irme y salir de aquel atolladero en el que me encontraba lo más rápido posible.

Cuando bajé del avión en este país lleno de ilusiones y con la esperanza de hacerme un futuro no me imaginaba que las cosas no eran de color de rosa. Primero el idioma, luego un cuartucho para vivir y finalmente la búsqueda del puesto de trabajo.

En lo mío no pude trabajar, me pedían experiencia y fluidez de idioma, cara al público tampoco porque no entendía nada, así que como había que pagar el alojamiento me puse a trabajar en lo que me salía, lavar platos, empaquetar artículos, repartir mercadería como ayudante del camionero…y así un día tras otro hasta que por fin logré un trabajo estable y bien remunerado.

Cuantas veces me acordé de mis padres y de lo que me aconsejaban, cuantas veces les mentí diciéndoles que estaba bien y que ahorraba dinero, cuantas veces se me saltaban las lágrimas después de haber tenido una vídeo conferencia y sonreirles amablemente y sobre todo el miedo de que un día se me aparecieran por sorpresa y vieran la realidad de mi situación.

Cada día sueño con volver, con poder trabajar en España y en mi especialidad, pero por el momento sigo aquí, a la espera de que el tiempo cure estas cicatrices que llevo abiertas desde el mismo día de mi partida y no pienso regresar con las manos vacías, ¡Eso jamás!

Lejos de casa hay que trabjar en lo que se puede

Lejos de casa hay que trabjar en lo que se puede

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