REGRESO A MONTEVIDEO

Treinta y un largos años han pasado desde aquel lejano día de abril en que dejé atrás la que fuera mi segunda madre patria, Uruguay.

Siempre por una u otra cosa fui postergando el regreso, primero por trabajo, luego por salud y hasta alguna que otra vez por desidia. Pero como todo en la vida llega, también llegó el ansiado día del reencuentro con una ciudad, unas costumbres y unas calles que fueron mías mucho tiempo atrás y que nunca dejaron ni dejarán de serlo jamás.

Playa y Rambla Pocitos

Playa y Rambla Pocitos

En treinta años las cosas cambian y en esta ocasión para bien, Montevideo está remozada, dinámica, alegre, las personas no parecen sentirse mal con el entorno y eso siempre es positivo. Lejanos quedan aquellos años de dictadura que a todos nos tenían con la soga al cuello, ya no existe el miedo de ser parado, encerrado y torturado sin razón alguna aparente, el temor dejó sitio a la esperanza y esta como hierva mojada nunca deja de crecer cuando el tiempo la ayuda.

Es verdad que algunas cosas siguen como las dejé, son las menos, eso es cierto, pero en algunos barrios no parece haber pasado el tiempo. En el mío por ejemplo todo está tal cual, las calles, casas y árboles parecían reconocerme al pasar. Pero ya no estaban los antiguos vecinos, los que eran como de la familia, los que siempre tenían algo que comentar y que enseñar a un joven como yo en aquellos días. Sin embargo, los vehículos ya no son viejas reliquias, frente a las casa hay coches nuevos y eso quiere decir que la situación dentro de ellas es mejor que en aquellos tiempos.

Aspecto de parte de la Rambla

Aspecto de parte de la Rambla

Desde la Fortaleza del Cerro de la ciudad se puede ver en vista panorámica todo el progreso llegado día tras día y que está representado por nuevos y amplios edificios, una rambla que es de admirar, un puerto con cruceros, nuevos y amplios hoteles y sobre todo trabajo.

Llegar, como yo lo hice, en pleno carnaval es algo que pone los pelos de punta, el sonar de los tamboriles, el canto inconfundible de las murgas, humoristas, parodistas, etc, todos se mezclan y deleitan durante más de un mes a quienes siempre están deseando que lleguen estas fechas para llenar, si cabe, su cara y su corazón de una sonrisa mejor.

Vista desde el Rio de la Plata

Vista desde el Rio de la Plata

Me llamó mucho la atención la gran cantidad de murales callejeros que hay por todas parte. En cualquier muro o sitio que se precie alguien, casi siempre con muy buen criterio, deja su firma de artista anónimo en imágenes que siempre quieren decir algo. Siento felicidad al ver esto, porque treinta años atrás las paredes siempre tenían consignas políticas a favor de unos u otros, pero comparando una y otra cosa me quedo con la actual, por lo menos las paredes no despiden rencores ni frustraciones.

Mural dedicado a Las Llamadas (Museo del Carnaval)

Mural dedicado a Las Llamadas (Museo del Carnaval)

El reencuentro con aquellos que en Montevideo dejé fue alegre, sentimental y hermoso. Los abrazos de familiares, amigos y conocidos no dejaron de estar presentes en ningún momento. Una reunión de viejos compañeros del liceo emotiva y llena de anécdotas, me demostró que cuando en la juventud se hacen buenos amigos la distancia y el tiempo no logra que desaparezcan, todo lo contrario, hacen que sean como el buen vino, que siempre mejora con los años.

Cruceros en el puerto

Cruceros en el puerto

Volver a escuchar el quejido del Tero, el olor a hierva mate y a bizcochos recién hechos. Meterme en un ómnibus en plena hora punta, apretujado y sudoroso, oír en la distancia le melancolía de un tango, ver la Cruz del Sur y las Tres Marías en la oscuridad de la noche. Todas esas cosas, casi olvidadas ya, me hicieron sentir un poco más joven y otra vez montevideano.

Vista de la ciudad

Vista de la ciudad

Las despedidas siempre son triste, por eso esta vez no quise despedirme, solamente emprendí un viaje al otro lado del mar que pronto desandaré otra vez, porque no pasarán tantos años como en esta ocasión pasó, no, regresaré a Montevideo mucho antes de siquiera poder darme cuenta.

Una respuesta a REGRESO A MONTEVIDEO

  1. leti1990 dice:

    Hola! Quería darte la enhorabuena por el postre y por el blog. Aprovecho para pasarte la dirección del mio amorrinhadogalego.wordpress.com Todo queda entre galegos jeje Un saludo

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