EMIGRACION Y MORRIÑA

Existen dos palabras que defines muy bien al pueblo gallego, “emigración y morriña”.

Quizás por ser siempre el único escape posible a la miseria agraria la primera de las palabras va asociada a cada una de las familias que vivieron o viven aún en nuestra tierra.

Ese escape, esa única forma de labrarse un porvenir y lograr hacer posible los sueños de miles de hombres y mujeres se llama “emigración”. Somos quizás los gallegos el máximo exponente de esa forma de vivir, de donde se pueden sacar las más variadas conclusiones y motivos que hacen que alguien esté dispuesto a dejar su tan querida tierra y jugarse a cara o cruz todo el tiempo que le queda por delante.

El apostol Santiago, Santo patrón de todos los gallegos

El apostol Santiago, Santo patrón de todos los gallegos

Así es que la palabra “gallego” es conocida en todas partes del mundo, aunque muchas veces asociada a la miseria y lo vulgar y no precisamente a lo positivo y próspero.

Eso es debido a que durante cientos de años los gallegos que llegaban a lejanos lugares de la tierra eran en su mayoría gentes de aldea. Muchos a penas podían escribir su nombre y la pulcritud y buenos modales no eran su parte fuerte precisamente.

Pero si se les asoció enseguida con el afán de progreso, con la honradez y la lealtad hacia sus puestos de trabajo. Sin duda con el tiempo se hicieron un lugar dentro de las más variopintas sociedades y su integración casi siempre fue total.

Trabajadores, leales, incansables, siempre tratando de prosperar y de formar y sacar adelante a la familia, esos fueron los mejores elogios recibidos y siempre lograron ser aceptados en todas partes como uno más del conjunto de los pobladores.

Por otra parte junto con cada emigrante viajaba un sentimiento que solamente los gallegos sabemos explicar, “la morriña”.

¿Que es la morriña? Pues quizás la mejor manera de saberlo es sentirla, es vivirla dentro de uno mismo. Sería muy difícil de que alguien que no tenga dentro de sus venas o entre sus antepasados a un emigrante gallego pueda comprender ese sentimiento de querer estar siempre en el lugar en que se nació y saber que no es posible. El llevar en si los sentimientos que existen dentro de las paredes de una vieja casa de aldea. El constante deseo de volver, un día y otro, durante toda una vida sin poder lograrlo.

 

emigracion

La morriña es el alma de los gallegos emigrantes, el aire que respiran cada día, el cordón umbilical que les une a esas tierras verdes y lejanas pero que a pesar de la distancia está al alcance de la mano en cada recuerdo, en cada lágrima derramada y que sale de dentro del corazón y de la razón.

“Emigración y Morriña” ese siempre será nuestro legado, porque aún hoy y cuando las distancias son mucho menores, el gallego que se va de su tierra lleva siempre dentro de su alma esas dos palabras escritas a fuego de la misma manera que muchos otros y durante muchas generaciones lo hicieron.

ROBERTO GONZALEZ

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