CHARLA ENTRE AMIGOS

Mi pueblo no es nada diferente a cualquier otro de Galicia, se encuentra en medio de la provincia de Ourense, cuna de los tan legendarios afiladores.

Cada año acercándose el verano vamos regresando a ella algunos de los que un buen día nos tuvimos que alejar por las circunstancias económicas que nos apremiaban y que nos hacían soñar con lugares lejanos donde todo sería mejor y mas fácil.

Algunas tardes unos cuantos, ya entrados en canas, nos sentamos entorno a una mesa del club social y contamos durante horas las anécdotas y acontecimientos que durante la emigración nos sucedieron, ante la atención de todos los demás.

Hoy fue uno de esos días, durante toda la tarde los unos y los otros hicimos lo que durante tantas otras tardes solemos hacer, hablar y hablar. Pero en medio de la conversación yo empecé a pensar en los que allí estábamos y a donde nos había llevado la vida a cada uno.

Nelson, allá por principio de los años sesenta, poco después de salir de la mili se aventuró a Suiza y durante poco tiempo allá estuvo trabajando de sol a sol pare regresar con un poco de dinero. Mas tarde emprendería un viaje a Barcelona y allí estaría trabajando durante muchos años, hasta que la jubilación le dejó regresar definitivamente al pueblo.

Camilo, Casi toda su vida la pasó en el País Vasco, allí formó familia y se labró la vida a golpe de trabajo y también mucha ilusión. Hoy regresa cada año a la aldea y en ella pasa unos cuantos meses hasta que el crudo invierno le hace regresar a su casa.

Manolo, al igual que Camilo durante mucho tiempo trabajó en Euskadi y cuando su hijo se forjó una buena carrera artística y acabo instalándose en Miami, Manolo y su mujer ya jubilados pasan junto a su hijo gran parte del año y llegada la primavera regresan a pasar los meses estivales y a cargar pilas. Todos lo conocemos como Manolo el Miami.

Arístides, es el que mas tiempo ha vivido en el pueblo, pero también pasó sus años de emigración en varias zonas de España. Finalmente se quedó a vivir en él y así sigue siendo ahora.

Manolo, (el cubano), hombre amable y simpático que durante muchos años pateó las calles de La Habana empujando su rueda de afilar y haciendo un poco de dinero que finalmente se lo quedó “la revolución”. Así que como dice, en tono jocoso, “Llevé mas de lo que traje”.

Paco, hombre de pocas palabras pero muy inquieto, su itinerario pasó por el Gran Buenos Aires y algunos otros lugares de América y Europa, su oficio de fontanero le traería otra vez a Ourense donde acabó jubilándose hace unos pocos años.

El último de la mesa soy yo, Roberto, en el año 1963 viajé junto a mi madre a la ciudad de Nontevideo donde estaría hasta el 1984 y desde ese año hasta hoy vivo en Barcelona, donde espero acabar mi vida laboral y luego poder regresar definitivamente al pueblo.

Si nos levantáramos de la mesa e hiciéramos un recorrido por la aldea casi con cada uno que nos topáramos tendría una historia de emigración y sacrificio a sus espaladas. Esa es la cruz que llevamos los de las generaciones pasadas de esta nuestra tierra gallega.

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