UN GALLEGO EN EL DESEMBARCO DE NORMANDIA

Recientemente y a raíz del setenta aniversario del “Desembarco de Normandía” fueron muchos los homenajes y recordatorios por tan loable gesta que fue el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Pero lo que mas nos llamó la atención fue la noticia de que entre todas aquellas víctimas del desembarco había un gallego. Se llamaba Manuel Otero y no solo era el único gallego sino el único español en dicho desembarco.

La historia de Manuel sería un buen argumento para una película puesto que no tiene desperdicio alguno y además deja patentes dos cosas. Primero, que cuando con una persona se alía la mala suerte ya nunca jamás se la puede sacar de encima y Segundo, hasta que puntos llegó nuestra emigración. En esta historia se pueden ver las dos cuestiones muy claramente.

Teniendo Manuel la edad de veinte años estalló la guerra civil y a el lo encuentra trabajando de mecánico de la marine mercante en Santander. Como pasó con todos los soldados de esa guerra quedaron alistados en uno u otro bando según la región en la que estuviesen destinados en esos momentos. A Manuel le tocó el lado Republicano y en él pasó los largos años de guerra. Su familia por el contrario se encontraba en Galicia y quedó del lado Nacional.

Al ser capturado le llevaron a cumplir condena a Barcelona y allí pasó el largo tiempo de prisionero de guerra hasta que su familia por distintas influencias logró que fuese puesto en libertad.

Entonces pensó que lo mejor era buscarse la vida como emigrante y decidió irse para los Estados Unidos para del otro lado del mar encontrar la paz que su país no le había dado.

Se estableció en Nueva York, donde pensaba trabajar y hacer algo de fortuna, pero para ello eran necesarios los tan deseados papeles y mejor aún, si fuese posible, la nacionalidad americana. Y para lograr esa finalidad no encontró mejor método, por lo rápido que era, que el de alistarse voluntario en el ejercito americano.

A los pocos días de su alistamiento Japón bombardeó el puerto de Pearl Harbour y con ese acontecimiento los Estados Unidos entraron en la contienda mundial. Fue entonces cuando empezaron los duros entrenamientos y especialmente el de desembarcos de grandes cantidades de soldados en playas y costas. Un año entero duraron los drásticos entrenamientos y Manuel los hizo, al igual que tantos otros hombres de muy distintos países que se habían alistado simplemente para conseguir una rápida nacionalidad americana.

MANUEL OTERO, el único gallego en el desembarco de Normandía

MANUEL OTERO, el único gallego en el desembarco de Normandía

Llegado el final de los entrenamientos se les instaló en naves que cruzarían el Atlántico y luego harían el ya tan famoso desembarco de Normandía.

La división a la que se le destinó fue la conocida con el nombre de “Big Red One” encuadrada en el 16 Regimiento de Infantería destinado a desembarcar en la playa de Omaha, en el sector G.

Antonio y su regimiento fueron de los primeros que desembarcaron, sobre las seis de la mañana. La playa estaba protegida por obstáculos y minas antipersona además de custodiada por los tan famosos “bunkers”.

La unidad en la que Otero estaba fue prácticamente aniquilada y casi el setenta por ciento de sus hombres murieron en la arena de la playa. Así acabaría para nuestro compatriota el tan famoso “Día D”.

Fue condecorado a título póstumo con la “Cruz Púrpura” y enterrado en uno de los tantos cementerios en donde reposan los caídos en la batalla, en su caso particular en el de “San Lorenzo” en Normandía, junto a 6000 soldados que como él dejaron su vida en las costas francesas.

Pasado algún tiempo el padre de Manuel Otero tratá por todos los medios posibles de que los restos de su hijo pudieran ser trasladados a su pueblo natal y finalmente logró que fuesen trasladados hasta su tierra y sepultados en el cementerio de Outes, en La Coruña.

Aún se conserva el arcón en que fueron enviados donde constan el nombre y los datos militares del fallecido.

Según parece al entierro llegaron algunos soldados en representación del “Ejército Americano” y los testigos dicen que llevaban una bandera roja y blanca y que además hablaban un “idioma raro”.

Hoy, después de setenta años se da a conocer la historia de este gallego de “Sierra de Outes” que sin quererlo pasó una “Guerra Civil” y participó en la “Segunda Guerra Mundial”.

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