MANOLO, el cubano.

Había nacido en Cuba, de padres gallegos emigrantes, que viajaron a tierras caribeñas a principios del siglo XX y  regresaron a Galicia sin fortuna pero con un hijo nacido en aquellas lejanas tierras.

Manolo,el cubano, como todos le llamaban, en la aldea, era uno más de tantos niños que crecieron en medio de la miseria y las privaciones de una Galicia pobre y desangrada por la constante emigración. Allí se hizo hombre y se sintió gallego como todos los demás, cumpliócon todo lo establecido, tanto familiar como legalmente y con el tiempo casó y formó familia.

Fué despues de unos cuantos años que decidió aprovechar su nacionalidad cubana para regresar a aquel país que un día le viera nacer y allí provar fortuna como tantos otros gallegos hicieron y hacían aún en aquellos tiempos. Sin tantos papeleos como los demás debían hacer pronto obtuvo el permiso de regreso a su patria por parte de las autoridades y en un tiempo record se plantó el La Habana.

Allí las pasó “canutas” para salir adelante y la tan deseada fortuna no quiso acompañarle, así que como muchos otros españoles emigrantes a duras penas ganaba lo suficiente para malvivir y mandar “cuatro pesetillas” a la mujer e hijos que en la aldea seguían a la espera de alagüeñas noticias desde el otro lado del mar.

Y entonces estalló la revolución, todo en Cuba se hizo política, descontrol y lucha armada, los revolucionarios andaban metidos por las sierras, luchando por una nueva Cuba y el ejercito guvernamental contraatacaba y pasaba por las armas a sospechosos y colavoracinistas. Manolo como tantos otros se mantuvo al margen de toda aquella locura colectiva y en lo único que pensaba era en salir vivo y poder regresar a Galicia junto a la familia que cada día añoraba más.

Estuvo en el desfile de la victoria de la revolución, vió a Fidel paseándose entre las masas que le ovacionaban montado sobre un  tanque, le llamó la atención que llevase a su cuello un gran número de cadenas con cruces, quizás regalo de sus incondicionales o de las gentes alvorotadas que le jaleaban y aplaudían sin cesar.

Poco a poco todo fue cambiando, las leyes se endurecían y nadie era dueño de nada, ni siqiera de su propio trabajo. Las esperanzas de cambio para bien se fueron estancando y lo que en principio parecía maravilloso se hacía cada vez mas insostenible. Quiso entonces regresar, pero ningún cubano podía abandonar el país bajo ningún pretexto, ni tampoco sacar divisas del país, por lo tanto Manolo se vió encarcelado en la tiera que un día le viera nacer.

Alguien le dijo, muy secretamente, que la única manera de poder salir de aquel país era recibiendo una carta oficial y urgente de que por razones de vida o muerte, o de grave enfermedad de un familiar muy allegado, debería de emprender viaje de regreso inmediatamente a reunirse con ellos. Y no se lo pensó dos veces, hizo que en la aldea su mujer y demás familiares lograran confeccionar el documento donde se le reclamaba con urgencia y como bien se sabe que con dinero y amistades las cosas más difíciles se consiguen, el documento llegó a Cuba y con el en sus manos hizo todo lo devido para poder embarcar nuevamente y juntarse otra vez con los seres queridos de su tambien querida tierra gallega.

El día que Manolo llegó a la aldea yo lo recuerdo muy bien, todos estaban un poco nerviosos, tanto familiares como vecinos, nadie había regresado de Cuba en muchos años y el sería el primero en aportar noticias fidelignas de lo que allí pasaba y en todo caso dar noticias de otros paidanos que en Cuba seguían.

Yo tenía unos seis o siete años, me había imaginado a Manolo como a un hombre alto fuerte y alegre, pero cuando le vi me di cuenta que era como cualqiera de los del pueblo, delgaducho, moreno y muy callado, apenas me acerqué a el, me sentía defraudado y herido en mi interior. Mientras mi madre hablaba con el yo simplemente me limitaba a mirarle de reojo y así fue como lo miré durante algún tiempo más.

Cuando llegamos a nuestra casa recuerdo que le dije a mi madre: ” Mamá si mi padre es como el Manolo yo no lo voy a querer nunca “.

Hace unos años ya que Manolo, el cubano, se fué para siempre de este  mundo y hoy le recuerdo como una persona amable y alegre, conversador y sobre todas las cosas un buen hombre. Para el esta historia que no es otra cosa que su propia vida y un poco tambien la nuestra.

 

 

 

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