EL VIEJO Y YO ( cuento )

Bajo el viejo roble, sentado en uno de los bancos de piedra en la pequeña placeta, detrás de la capilla, con su bastón entre las manos y sin mirar a ninguna parte ni esperar nada en concreto ya en la vida, está dejando pasar el tiempo un hombre viejo y curtido por los años.
Deja vagar su mente por un sinfín de recuerdos de toda una vida de labrador y emigrante, de los que ya no será capaz de desprenderse en los pocos años que le quedan.
Yo le miro desde mi ventana y pienso en lo que él estará pensando, como si fuese posible meterme dentro de su mente, y como es de esperar no llego a ninguna conclusión que me convenza.
De repente lleva su mano a la cabeza, levanta la vieja boina y se rasca, a continuación se la vuelve a colocar cuidadosamente para dejarla en el lugar perfecto. Comienza a jugar con el bastón dibujando o escribiendo en el suelo de tierra unos garabatos que solamente él entiende.
Le observo detenidamente y me pregunto cuantos años podrá tener y cuantos aún le quedarán por vivir.
Entonces se levanta lentamente, con gesto cansino, me mira y me saluda, no soy capáz de reaccionar y antes de poder devolverle el saludo se da vuelta y comienza lentamente a andar, sin prisa alguna, se encamina hacia la vieja callejuela que lleva al outeiro.
Solo ahora con mis propios pensamientos, olvido al viejo que se fué y pienso en mí y en todas mis cosas, en lo solo que estoy y en los hijos que ya no están….me rasco la cabeza y acomodo en ella mi vieja boina gris, cojo el bastón que yo mismo hice el pasado invierno y bajo lentamente las escaleras de piedra, salgo a la calle, sin saber bien porqué, me dirijo hacia la plazoleta y me siento bajo el roble, en el frío banco de piedra.
Despues de un buen rato pensando en las cosas de mi vida pasada, me pongo a jugar con el bastón y escribo sobre la tierra el nombre de la que fue mi compañera toda una vida, unas lágrimas humedecen mis hojos…. levanto la mirada y entonces puedo verle tras los cristales de su ventana, le saludo, me pongo en pié lentamente y emprendo el camino viejo que me llevará al outeiro

Roberto González

(Odilo y su licor café casero, todo un placer para los sentidos )

Licor café casero, un placer para los sentidos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: