GALLEGOS EN LOS ULTIMOS DE FILIPINAS

Baler es una pequeña localidad situada al sur de la provincia de Luzón en Filipinas, fué fundada en 1609 con el nombre de “Kinagumasan”, y en el año 1735  un tifón de grandes dimensiones acaba con ella. Luego es reconstruida no en su sitio inicial sinó un poco más al sur.

Esta localidad estaba defendida por un medio centenar de soldados españoles y fue durante una de las tantas sublevaciones independentistas de los nativos que el ella se produce el primer gran conflicto armado.

Fué un teniente de 19 años de apellido Mota quien al mando de sus hombres luchó hasta el fin sin rendirse en ningún momento y cuando se creía el único superviviente de todos se suicidó antes de entregarse al enemigo.

En dicho conflicto los soldados españoles se acuartelaron en la pequeña iglesia del pueblo, por ser el único sitio de construcción fuerte capáz de resistir el asedio enemigo.

Para normalizar la situación se mandó como refuerzo a una compañía del segundo Baltallón Expedicionario que al poco de su llegada se encontró en la misma situación ante el asedio enemigo. Fué entonces que se mandan otros 400 hombres con víveres y municiones para acabar de una vez por todas con el asedio, pero en esos momentos se firma elm pacto de “Biac-na-Bató” que acaba con el levantamiento de los independentistas filipinos. De esa forma los refuerzos allí mandados retornan a sus cuarteles y en el lugar solamente quedan 50 hombres al mando del teniente Juan Alonso Zayas.

Entre los allí dejados había hombres que ya conocían bien Baler pues habían formado parte del destacamento del teniente Mota.

Les quedaron provisiones para unos cuatro meses, pues ese era el tiempo en que deberían de ser relevados.

El destacamento estaba formado por: 1 capitan, 2 tenientes, 4 cabos, 1 corneta, 45 soldados, 1 teniente médico y 3 sanitarios. El total de hombres era de 57 todos ellos gentes humildes pues se trataba de reclutas que no pudieron conseguir el dinero que en aquellos tiempos les hubiera librado del servicio militar.

El que entre esos hombres hubiera gente  con oficios  les sería fundamental para la situación que más adelante les tocaría vivir, gracias a ellos se construiría un pozo de agua potable, letrinas, un horno, así como la reparación de ropas y calzados y sobre todo la adecuación de los desperfectos de la lucha en la iglesia que sería su refugio permanente.

Dentro de la iglesia se guardaban tanto las municiones como los alimentos necesarios para la subsistencia de la tropa.

En el mes de junio de 1898 da comienzo otro levantamiento de insurgentes independentista y estos vuelven a poner en sitio a las tropas de Baler.

El día 27 de junio los soldados descubren que durante la noche la totalidad de la poblacion de Baler se había marchado y es a partir de ese momento que el destacamento se traslada de manera definitiva al interior de la iglesia, haciendo alrededor de ella un cinturon de trincheras a modo de obstáculo y es en ese momento en que se comienza a construir el pozo de agua.

El 30 de junio dan comienzo las ostilidades y el primer herido es un cabo de nombre Jesus García Quijano, a partir de entonces y hasta el día 2 de junio de 1899 duraría el sitio al destacamento de Baler.

Durante los 337 días que duró el sitio y pese a enfermedades como el beri-beri,  las bajas y tambien  las escasas deserciones,  los insurgentes no fueron capaces de convencer a los sitiados de que se rindieran y en varias ocasiones fueron estos quienes en esporádicas salidas de la iglesia destruían posiciones enemigas o quemaban casas del pueblo y el colofón fué la destrucción del cuartel de la Guardia Civil que los filipinos tenían como cuartel principal de operaciones y desde el cual se les estaba ostigando constantemente. Por último fueron los 14 soldados de mejor salud los que salieron a quemar todo el poblado y así poner en retirada a las tropas enemigas y a su regreso se abastecieron de comida pues en el interior de la iglesia ya casi no habia nada que llevarse a la boca.

A todo esto la guerra ya se había terminado, pero la incomunicacion con el exterior de los sitiados de Baler y la poca credivilidad que ellos tenían en sus enemigos les hacía continuar en su empeño de no rendirse.

Llegaron al lugar parlamentarios españoles que les comunican el fin de la guerra, pero ellos piensaron que eran desertores que trabajaban para los filipinos y no creyeron en sus palabras.

Los norteamericanos intentan tambien que los soldados españoles sean sacados de su situación y envían el barco “Yorktown” en su rescate pero el desembarco acabaría con 16 marines muertos, ante lo cual se retiran inmediatamente.

Es la noticia de un periódico que los filipinos les hacen llegar  y en el que se da la noticia del fin de la guerra la que finalmente convence a los sitiados de dejar de luchar.

La tropa decide entregarse siempre y cuando no sean tratados como prisioneros, pues de no ser de esa forma seguirían luchando hasta el fin.

Las condiciones de la rendicion son aceptadas por las tropas enemigas y entonces se firma un acuerdo entre ambas partes.

Entonces los 33 soldados supervivientes del sitio de Baler salen en formación y con la bandera española al frente ante la admiración y los aplausos de los soldados enemigos que les felicitan por su valor.

Luego se marcharían dirección a Manila donde serían agasajados por las autoridades filipinas. Y el 29 de julio de 1899 los soldados españoles ya conocidos como ” los 33 de Baler ” embarcarían en el vapor Alicante con direcció a la ciudad de Barcelona donde llegarían el día 1 de setiembre.

Lo que muy pocos saben es que entre esos 33 hombres valientes había tres de origen gallego, ellos eran:

VICENTE PEDROSA CARBALLEDA, nacido en Carballino en la provincia de Ourense, era soldado raso y de oficio, jornalero.

JOSÉ MARTINEZ SANTOS, nacido en Almeiras ( Culleredo) en la provincia de La Coruña, era soldado raso y de oficio, campesino.

BERNARDINO SANCHEZ CAINZOS, de Guitiriz en la provincia de Lugo, era soldado sanitario y de oficio, labrador

Nuestro agradecimiento a estos 33 hombres que defendieron tan gloriosamente su posición en Baler, Filipinas y muy especialmente a los tres gallegos, representantes de muchos otros que en Filipinas dejaron sus vidas

firmas de los 33 de Baler

Firmas de los 33 de Baler

Con el número 3, Vicente Pedrosa Carballeda.

Con el número 10 José Martinez Santos.

Con el número 29 Bernardino Sanchez Cainzos

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10 Responses to GALLEGOS EN LOS ULTIMOS DE FILIPINAS

  1. jesus dice:

    Los últimos serán los primeros. Más info en http://www.baleria.com

    • gallegosporelmundo dice:

      Muchas gracias Jesus por tu aportacion, ojalá fuera de más interés este tema, pero es una parte de nuestra historia que según parece no gusta recordar….
      Un fuerte abrazo

  2. victoria dice:

    si alguno tiene el apellido gallego, familiar de loreto gallego,desearia contactar. ya que yo soy familia de loreto gallego aunque lejana y por parte de su mujer,ya que ella era hermana de mi abuela

  3. fronde jél dice:

    desde luego, los gallegos hemos demostrado ser carne de cañón en tiempos difíciles…. nadie lo puede negar.
    Lo peor del tema es que nuestros políticos se llevan el dinero fuera y ahora somos nosotros los que tenemos que ir a buscarlo (emigrar). Siempre ha sido y siempre será así. La vida así entendida, desde luego, no vale nada. Yo no puedo tener hijos porque tengo que mantener a cuatro hijos de p……

  4. jose ricardo vila dice:

    Me interesaria saber que numero era el soldado Pedro Vila Gargante , ya que soy un desendiente , el seria hermano de mi bisabuelo , vivo en Argentina

  5. JM dice:

    APUNTE SORPRENDENTE

    Anticipándose a la denominada Ley 52/2007 de Memoria Histórica (sic) la dirigente del PSdeG-PSOE Regina Polín Rodríguez (maestra de titulación y profesión), por iniciativa suya -en comandita con el BNG- y en un “exceso de mando” cambió en septiembre de 2004 -con la excusa de galleguizar el callejero- el nombre de ochenta calles del concejo de Guitiriz (Lugo) de la que era alcalde. Si la medida tenía justificación en algunos casos, no así con la otorgada merecidamente en su día al “último de Filipinas” Bernardino Sánchez Caínzos, labrador de profesión y soldado sanitario en el sitio de Baler (1898-1899), fallecido a mediados de los años 20 del pasado siglo, cuyo nombre fue borrado del recuerdo público de su lugar natal. Uno de los tres gallegos que sobrevivieron a tal gesta militar hace casi 120 años, recompensado desde 1904 con una pensión de 60 pesetas mensuales por los servicios prestados a la corona española. ¿Regina Polín lo consideraría franquista? ¿Ignorancia o sectarismo doctrinario? ¿Por qué le incomodó/a el nombre de Bernardino Sánchez? ¡Así paga España a sus héroes!

    http://www.lavozdegalicia.es/hemeroteca/2004/09/20/3040955.shtml
    http://www.lavozdegalicia.es/lugo/2004/09/30/0003_3071695.htm
    http://www.elcorreogallego.es/tendencias/ecg/tres-ultimos-filipinas-eran-guitiriz-culleredo-carballino/idEdicion-2016-04-24/idNoticia-993614/

  6. No nació en el ayuntamiento de Guitiriz, nacio en el ayuntamiento de Trasparga, el nombre del ayuntamiento de Guitiriz no aparece hasta los años 1940 promovido por franquistas, pero esto la ley de la memoria… lo olvida

  7. JM dice:

    BIOGRAFÍA de BERNARDINO SÁNCHEZ CAÍNZOS

    Miguel Leiva Ramírez y Miguel Ángel López de la Asunción: Los últimos de Filipinas. Mito y realidad del sitio de Baler, Editorial Actas, Madrid, 2016, pp. 322-323.

    Sanitario / 4ª Brigada Sanitaria

    n. San Juan de Lagostelle, Guitiriz (Lugo) – 15 mayo 1876

    f. Guitiriz (Lugo), 2 noviembre 1926

    Era hijo de Andrés Sánchez, natural de la localidad de Aranga, y Josefa Caínzos, de San Juan de Lagostelle, matrimonio que tuvo al menos otro hijo de nombre Antonio. Avecindado en Lagostelle, trabajaba como labrador y acreditó en el momento de ser llamado a filas saber leer y escribir.
    Ingresó en caja de reclutas por el Ayuntamiento de Trasparga para el reemplazo de 1895. El sorteo del 22 de septiembre le declaró excedente de cupo, por lo que pasó al depósito. Sin embargo, dados los acontecimientos de Ultramar, el 25 de marzo ingresa en el servicio. Por sorteo en el Regimiento Zamora nº 8 de guarnición en La Coruña, le corresponde marchar a Filipinas, a donde llegaría procedente de Barcelona en el vapor Covadonga el 14 de noviembre.
    Agregado a la 1ª Compañía del Batallón de Cazadores Expedicionarios nº 5, participó en las operaciones de campaña que se desarrollaron en los alrededores de Cavite. El 29 de diciembre participa en el combate de Caracóng de Sile. Posteriormente, en febrero de 1897, toma parte en la acción de Balayán y en la toma a la bayoneta de la localidad de Pamplona, situada a las orillas del río Zapote, acción por la que se le concedió una Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo.
    En octubre de ese año pasó a la 4ª Brigada Sanitaria, quedando asignado al Hospital de Manila, donde permaneció hasta el 5 de febrero de 1898 que fue destinado como parte de la dotación de la nueva enfermería que debía establecerse en Baler a las órdenes del teniente médico provisional Vigil de Quiñones.
    Durante el sitio, aparte de ejercer brillantemente las labores propias del sanitario, participaba en las tareas de defensa de la posición como uno más. A la finalización del mismo es de los recomendados por Martín Cerezo como uno de los mejores soldados, elogiando sus certeros disparos frente al enemigo, sus buenas cualidades y subordinación.
    Tras ser repatriado, regresó a su localidad natal, donde llega el 8 de septiembre de 1899. No recibe ningún tipo de homenaje ni honores a su llegada. Se casó con Pilar Bergantiños Pardellas, naciendo del matrimonio siete hijos: María Rita, María Aurora, María Josefa, Eduardo, Ángel, José y Manuel.
    Como forma de vida estableció una taberna en Guitiriz, a lo que sumaba los ingresos por unas tierras que alquilaba, llevando una vida sosegada. Tuvo problemas para cobrar la pensión concedida en 1899 porque su nombre aparecía erróneamente escrito como Cañizo. Al final lo consiguió en 1907.
    El fallecimiento de Pilar en 1920 le desestabilizó emocionalmente, perdiendo el interés por la taberna que regentaba y entrando en una espiral de problemas económicos. Falleció el 2 de noviembre de 1926 a los 50 años de edad.
    A su muerte los hijos se vieron forzados a vender la casa para pagar desudas. Las tres hijas mayores, en edad de trabajar, se afincaron en La Coruña y los pequeños quedaron a cargo de varios familiares. Aunque les correspondía la pensión de su padre, tuvieron problemas para cobrarla, perdiéndola cuando contraían matrimonio o alcanzaban ingresos superiores a 5000 pesetas.
    Fue homenajeado en su localidad natal en 1999, teniendo actualmente dos calles, la de Bernardino Sánchez, Héroe de Filipinas en Guitiriz y la de Bernardino Sánchez Caínzos en Lugo.

    [Nota: Los autores desconocen la arbitraria decisión del Ayuntamiento de Guitiriz -llamado así desde el 29 de noviembre de 1945, tras suprimirse el de concello de Trasparga- de quitarle la calle en 2004 para poner en su lugar el nombre de Rúa da Liberdade]

    http://nocheancha.blogspot.com.es/2016/12/defensa-de-baler.html

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