UN PAISANO

Eran sobre las once de la noche, yo hacía mi último viaje de ida y vuelta por la linea 411 del Tenplo Inglés a Colon, había muy pocos pasageros y practicamente no hacía paradas. Mas o menos a mitad de recorrido en una oscura parada cerca del Hogar Español de Ancianos  me hizo señas un hombre de unos cincuenta y tantos años que a penas se le pocía distinguir en medio de la oscuridad y de sus ropas de colores oscuros.

Subió rápidamente al ómnibus y se fué en vusca del guarda para pagarle el boleto,  le llamé y le dije que yo mismo le cobraría pues en esa linea ya no había guardas y los conductores hacíamos las dos funciones, me pagó sin decir nada y se sentó en el asiento de los “bobos” situado a la derecha despues de la puerta de subida.

Durante un buen rato me estuvo observando y mirando como hacía mi trabajo sin decir nada, pero finalmente se decidió a hablarme y me comentó que el tambien había tenido participaciones en la empresa CUTCSA y que durante muchos años trabajó de guarda, pero que finalmente lo había dejado por problemas personales.

Le comenté que yo ya llevaba unos cuantos años trabajando en la COETC y que estaba muy contento con mi trabajo a pesar de las horas que había que hecharle al cuerpo, pero que no descartaba la posivilidad de regresar algún día a España. Me comentó que él tambien era “gallego” aunque había nacino en Asturias y que ya hacía unos treinta años que estaba por esas tierras uruguayas, siempre trabajando, y ” hasta llegué a hacer una buena fortuna “, pero las cosas se fueron torciendo y ahora ” malvivo trabajando en lo que buenamente puedo”.

Le pregunté que si tan bien le habían ido las cosas como era que ahora estaba tan mal y su respuesta fué contundente…. ” las mujeres y el juego son muy malos compañeros de viaje amigo mío “. Hubo un rato de silencio y luego se puso a contarme que por culpa de una mala mujer y de su devil carácter todo aquello que tanto tiempo tardó en conseguir se fué de un día para otro como por arte de magia, despues quiso recuperar lo perdido jugándose  lo poco que le quedaba y finalmente se quedó sin nada.

Faltaban pocas paradas para llegar al destino y me dijo que se bajaba en la próxima … se levantó  y se puso a mi lado, lentamente fuí parando el ómnibus en la parada,  abrí la puerta y antes de bajarse me dijo con voz pausada, mirándome a los ojos, ” paisano… las cosas no me salieron bien… pero no me arrepiento de nada ”

A continuación se bajó y desde la acera me hizo un saluda militar de despedida y dijo en un tono fuerte y claro ” buen sevicio compañero !!!! ”

Arco del Monasterio de Santa Cristina en Ourense

Arco del Monasterio de Santa Cristina en Ourense

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