DON ENRIQUE

Le conocí en el año 1963 a nuestra llegada a Uruguay, vivía en el primer piso de la fábrica a la cual nosotros fuimos a parar y en la que mis padres trabajarían durante unos cuantos años. El vivir en la fábrica comprometía a mis padres a hacer a la vez de guardianes y serenos del recinto, cosa que nos tenía atados a esa oscura y fría fábrica de alfombras tanto al cierre de la misma como los fines de semana.
Don Enrique fué el antiguo dueño de la fábrica, que había sido comprada a su vez por un familiar lejano nuestro, como dije vivía en el primer piso del edificio junto con una “sobrina”, era catalán de nacimiento y su nombre completo: Enrique Gispert.
Persona muy grata y amable, en cuanto supo que había un niño en la fábrica no tardó en presentarse y mostrarme su cariño de abuelo solitario. Enseguida nos compenetramos, me regalaba de todo desde bolígrafos de colores hasta juguetes, o me traía galletas de todos los gustos y sobre todas las cosas “¡ me llevaba a la playa ! ”
Siempre supe que yo era el nueto que no pudo disfrutar, me cuidaba, hablaba de todo conmigo, me enseñaba los libros que tenía en su casa y que a su muerte algunos fueron a parar a mis manos, cuando salía de compras me llevaba para que le cuidase el coche y despues me compraba una coca cola que me sabía a gloria.
Franquista convencido, conservaba encuadernadas un sin fin de revistas del régimen así como fotos de Franco y material de los pro gubernamentales en el exterior de España. Me regaló una bandera española con sun mastil en bronce, que aun conservo descolorida y vieja, pero que cuando la encuentro entre las cosas olvidadas me traen su recuerdo al instante.
Con dinero suficiente para estar bien los años que le quedaban por delante, decidió vivir siempre veraneando, así que hacía el verano primero en Uruguay y luego viajaba a España a repetirlo. Tantas veces hizo el viaje de ida y vuelta que fimalmente murió en el avión que le transportaba a su España querida, fué un viaje sin llegada, quizá una muestra de lo que era su propia vida, sin problemas ni preocupaciones, lo que un jubilado siempre sueña para sus días de pensionista.
Creo que descansa en su Barcelona querida, pero me parece que le daba igual el lugar del descanso final, a él solamente le apetecía vivir cada momento, a pesar de sus casi 80 años su mentalidad y sus formas siempre fueron de honbre joven, amante de todo lo bueno, de las mujeres hermosas y las buenas comidas, disfrutó de todo ello hasta el último día.
Desde aquí mi más grato recuerdo a Don Enrique, mi abuelo de ultramar, una gran persona y alguien que me enseñó que la vida hay que aprovecharla en cada momento, porque en cualquier instante se acaba.

ROBERTO GONZALEZ

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One Response to DON ENRIQUE

  1. elisa gispert dice:

    Hola, mi abuelo tenia un tio llamado Enrique Gispert Peret, venia mucho a España, a Mallorca, aunque el era de Salàs de Pallars (cataluña). Pero no nos concuerda que muriera en el avion. Murio en Mallorca despues de una operacion y el año de su muerte fue aprox. 1964. Tienes mas informacion? El tenia el almacen la bizantina. mi direccion elisa_gispert@hotmail.com Muchas gracias.

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