JOSE GONZALEZ GOMEZ

Nacido allá por los años veinte, en Faranontaos, como todos los niños de su tiempo desde muy pequeño se dedicó a lo que podía hacer, desde dar de comer a los cerdos hasta ir al monte con el ganado. A la escuela iva salteado y a pesar de gustarle estudiar la enseñanza duró el tiempo que tardó en poder ir por el mundo adelante de ” zarralleiro “.
Contaba que igual que el muchos otros niños ivan a cargo de un ” maestro ” que les enseñaba el oficio a la vez que les esplotaba como mendigos en los pueblos y aldeas a las que llegaban.
Durmiendo en ” palleiras ” y comiendo lo que los vecinos de las casas les querían dar, así fueron pasando los días y los años de José. Cuando el maestro desconfiaba de que algún niño se quedaba con algo, fuese dinero, comida o material la paliza estaba asegurada que a la vez era un escarmiento para todos los demás del grupo.
A la vuelta a casa los horizontes fueron otros y con el oficio aprendido se marchó un poco sin rumbo en vusca de ganarse la vida en solitario y por primera vez. Las cosas empezaron a marchar, afilando, reparando paraguas y emparchando cacerolas gano sus primeras pesetas.
Muchos años anduvo detrás de la rueda, en especial por las rías baixas y hasta que fué llamado a filas no dejó de trabajar en el oficio.
El servicio militar fué largo, la guerra había acabado y eran pocos erectivos para muchos puestos, los permisos eran pocos asi como el dinero y tambien la higiene en el cuartel.
Cuando se licenció otra vez se puso a trabajar en lo que sabía y nuevamente la rueda fué su inseparable compañera un día tras otro.
Quiso el destino que en su camino se cruzara un galleguita de otra aldea vecina y poco a poco se fueron queriendo más y más hasta que un buen día decidieron casarse. Despues se fué a vivir a la casa de ella y cambió su oficio por el de labrador. Poco tiempo había de durar en esas lides porque cerca del lugar se empezó a hacer una represa hidroelectrica y ante la falta de personal para la misma, José decició ir a ganarse los cuartos allí.
Cuando acabó el trabajo se empleó en la forestal y como capatáz en la repoblación de pinos estuvo trabajando unos cuantos años hasta que el gusanillo de las américas comenzó a picarle en el alma.
Salió rumbo a Montevideo allá por el año 57 en donde pasaría unos seis años antes de reclamar a su mujer e hijo. Reunída la familia, en adelante todo fué trabajo y más trabajo para conseguir lentamente casa y omnibus propios.
Por los ochenta regresa a España donde ya su hijo estaba viviendo desde hacía unos años, se establece en Barcelona, disfruta de su escasa jubilación hasta principio del dos mil cuando su camino acaba y con el una vida de hombre normal, honrado y trabajador.
La vida de José es quizás igual que la de tantos otros hombres y mujeres de una Galicia pobre y trasnochada de otros tiempos, pero tiene un matíz especial, el matíz que le da a esta historia el sentimiento y el amor de saber que José González Gomez fué mi padre.

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Una respuesta a JOSE GONZALEZ GOMEZ

  1. lupe dice:

    sólo un breve comentario para indicarte lo mucho que me han emocionado las entradas de este blog; soy gallega y, aunque nunca he tenido que emigrar, gran parte de mi familia sí lo ha hecho
    con estas líneas, entiendo mejor por lo que han pasado y que, en muchos casos, no quieren contar por no recordar los malos momentos
    seguiré leyéndote 😉

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