MADRE E HIJA

Como cada año fuí al consulado español de Montevideo a pasar la revista anual del servicio militar, al llegar aquello estaba lleno de gente, cada cual para su trámite correspondiente, cedula consular, pasaporte, fe de vida, partidas de nacimiento, etc, etc.
Mientras esperaba mi turno practicaba mi gran afición que siempre fué el observar a las personas, sus facciones, sus gestos, sus formas de hablar. Había de todo un poco, gentes de todas partes de España, con caras me eran reconocibles según los lugares de donde procedieran, había de todo, andaluces, vascos, asturianos y los que más…. gallegos, algunos se limitaban a leer alguna revista que en el consulado había en especial ” Carta de España” la revista por exselencia de todos los emigrantes allá por los años 70 y 80, otros nos encontrábamos inmersos en nuestros propios mundos, pensando cada cual en quien sabe que cosas.
No fué hasta pasado un buen rato que pude apreciar sentaditas en un rincón del recinto a dos mujeres vestidas completamente de negro, con un pañuelo, tambien negro que les cubría las cabezas. En ese momento vinieron a mi mente las viejas de mi aldea, siempre de luto riguroso, porque en las aldeas siempre había una razón para llevar luto, era como la aficion de todas aquellas que viejas se sentían no tanto de edad como de alma.
No pude aprediar bien sus caras hasta el momento en que una voz pronunció un nombre y una despues que la otra se levantaron y fueron hacia el mostrador. Gran parte de los presentes las miraron durante un buen rato, quizás les estaba pasando lo mismo que a mí, que los recuerdos de los pueblos lejanos revivian ante la imagen de esas dos mujeres de negro.
Sus caras eran réplicas una de la otra, con muchos años de diferencia entre las dos, la mas vieja era sin lugar a dudas la madre que con unos papeles en la mano hablaba con el funcionario, mientras que la más joven muy pegadita a la ella con la cabeza gacha solamente trataba de agarrarse de la mano de su acompañante.
Con todo el cariño del mundo la nadre trataba de hacerle entender a la hija de que en ese momento no podía estar por su atención, pero la insistencia no cesaba, ofendida la hija se dió la vuelta y su cara de niña de cuarenta y tantos años se dejo ver con toda la luz que la ventana dejaba entrar, en esa cara se apreciaban los rasgos del síndrome de Down, y el enfado ante la actitud de la madre.
El corazón y el alma se me llenaron de lástima y de un gran sentimiento hacia esa madre que sin duda era el único pilar que sostenía a esa hija que nunca dejaría de ser niña.
Han pasado los años y nunca pude sacarme de la cabeza la imagen de aquellas dos mujeres, de aquella ropa tan negra, de las dos caras casi iguales y en especial la de la hija. Nunca he podido dejar de pensar en que sería de ellas, en si aún seguirán las dos juntas, donde quiera que esten, agarradas de la mano, las imagino dentro de su propio mundo, un mundo al que solamente ellas dos pertenecen y al que nadie más que quienes por situaciones semejantes se encuentran son capaces de comprender
Entonces fué cuando escuché mi nombre y me fui directamente al un despacho a sellar la cartilla militar. Cuando salí ya no estaban, me quedé con una gran pena, inexplicable, que aun hoy tengo dentro de mí.
Aquella pena que en el corazón se me metió nunca fuí capaz de sacarla de dentro, o quizás tampoco lo quise en realidad y es por eso que me siento en la obligación de escribir sobre ello, porque en esa gran gama de gentes que emigraron y que jamás regresaron existen muchas situaciones que ni siquiera se podemos imaginar y que sin embargo forman parte del legado de una emigración tantas veces absoluta y definitiva para tantos y tantos españoles.

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One Response to MADRE E HIJA

  1. beatriz tovar dice:

    si hay situaciones en la vida que te hacenser muy reflesivos, y ubicarnos anta eso hechos. yo tengo una sola hija, y nuestra relacion ultimamente ha sido muy triste. no se si es porque vive en alemania, y adoptado alguna forma de vivir, pero esta muy dura;todo le hiere, y ella no se da cuenta que tambien hiere. un dia le pedi dinero prestado, por primera vez, lo penso mucho para decirle, me dijo espera una semana, a la semana me dijo, por que te voy a prestar si tu tienes mas dinero ahorrado que yo. yo le respondi no me sorprende tu respuestas. tambien me dijo ya vas a cumplir 50 años y parece que voy a tener que mantenerte. yo le respondi primero muerta y me despedi. me regalo un viaje a venecia, el cula disfruamos las dos. pero me dijo que habia dejado de comprarse un carro por viaje. me dijo ni siquiera me diste las gracias. todo esas fue una hace casi un año y la otra hace año y medio. sera que no ha sido buena madre. la biblia dice honrra a tu padre y a tu madre. yo no tengo mucho dinero, pero lo suficiente como ayudar a mi madre. gracias y oren por la humanidad para que haya mucha paz.

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