LA VENTANA (cuento)

Octubre 14, 2009

Está solo, el día se le hace largo, interminable, da unos pasos y abre la ventana, mira a uno y otro lado, todo es cemento y hierro,todo es gris y triste a la vez, no hay aromas y los únicos colores son los de la ropa tendida en las azoteas vecinas, ropa reseca por el sol intenso y tenaz de un verano que no da tregua.
Un viejo gato gris está tendido en un rincón sombrío de la azotea vecina, levanta su cabeza y le mira, maulla y sigue durmienso su siesta estival. El intenso calor le está haciendo sudar, se seca la frente y procede a entornar la puerta para que el aire corra, todo es inútil, la calor sigue reinando dentro del viejo altillo montevideano hecho de bloques y cubierto de chapas acanaladas de cinc.
Se deja caer sobre la cama, escucha su crujido, mira el techo y encuentra en el cielorraso la gran mancha amarillenta de humedad, que a veces se transforma en una cosa u otra, según el estado de ánimo que le invada. Cierra los ojos y de a poco sus sentidos y su alma se van trasladando al lugar en que nació, a la vieja casa familiar hecha en piedra rosada, primero la ve difusa pero lentamente se hace real, entra a la cuadra y en el pajar, todo está como siempre, como a padre le gusta que esté, cada cosa en su sitio. Luego sube y recorre poco a poco cada una de las habitaciones, “no hay nadie”, piensa, y entonces ve en el comedor la vieja mecedora de la abuela, le es imposible el no sentarse, en ella se mece durante unos instantes, pone su mirada en una de las ventanas, se levanta y la abre. Un olor a hierva recien cortada y a flores hacen que su corazón palpite, todo es verde, fresco y luminoso alrededor, sus manos tiemblan de emoción, se siente feliz.
Cierra la ventana y se vuelve a sentar en la mecedora, una grata tranquilidad le invade, mira alrededor y contempla cada detalle del comedor, la mesa de madera de castaño ya negra por el paso de tantos años, las sillas de siempre, el chinero con los platos para usar en las fiestas y grandes acontecimientos y los cuadros con las fotos amarillentas de familiares casi olvidados. Entonces es cuando cierra los ojos y disfruta del momento.
Un ruido casi inaudible le hace mirar a hacia la ventana, allí ve al viejo gato de la casa, le mira, seguramente le reconoce, entonces el animal se acuesta en el pretil y comienza a maullar, una vez y otra y mil veces más hasta que llega a molestarle y a sacarle de su mundo de recuerdos…..abre los ojos… mira hacia la ventana y ve allí recostado mirándole atentamente al gato gris de su vecino, entonces recuesta la cabeza sobre la almoada y vuelve a mirar al techo, la mancha aún conserva su lugar, se levanta y va hacia la ventana pero el gato ya no está, asoma la cabeza fuera pero parece que se hubiera esfumado….en la habitación ya

Goto en ventana

Goto en ventana

solamente quedan él, su soledad y la morriña.


CAMPO OLVIDADO

Septiembre 29, 2009
E sol quemaba su cara

en verano, en la siega

fruto que la tierra a veces da

y otras veces lo niega

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Toda su vida luchando

tratando de sacar al suelo

el fruto de sus sudores

que le sirvan de consuelo

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Inviernos de heladas crudas

el campo todo escarchado

imposible hacer nada

solo atender el ganado

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Y cuando en un año maldito

todo, todo se de mal

no valen quejas….ni rezos

pues la vida sigue igual

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Cuantos inviernos y veranos

el abuelo pasó luchando

para hacer la casa grande

y dejarnos un legado

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Pero los tiempos cambiaron

hoy ya nada es igual

las fincas montes se vuelven

y está seco el manantial

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Ya no hay caminos de carros

las casas son hoy ya torres

los pinares se han quemado

y ni los campos tienen flores

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A los hijos y los nietos

ya no les importan las fincas

su pan no lo da el arado

su nido en otro lado fijan

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Abuelo que nos estás mirando

desde tu rincon del cielo

no pienses que tu trabajo

no debiste de hacerlo

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Siempre habrá entre nosotros

quien quiera y aprecie el campo

como usted lo apreciaba

y le dedique algún canto

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Canto que será homenaje

a tantos y tantos sudores

a madrugadas de invierno

y a campos llenos de flores.

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Roberto Gonzalez
Dos viejos arados del abuelo, hoy adorno de la casa

Dos viejos arados del abuelo, hoy adorno de la casa


RECUERDOS Y LAGRIMAS

Septiembre 18, 2009

Le conocí por casualidad, el deambulaba por el barrio haciendo recados a unos y a otros porque al estar jubilado el tiempo se le hací demasiado largo y la casa demasiado grande. Coincidimos en la panadería de un paidaso de Coruña al que cada día íva a comprar el pan y los bizcochos.

Fué precisamente Manolo, el panadreo quien nos presentó, inmediatamente entre los dos hubo una afinidad que hizo desaparecer al instante los cincuenta años que nos separaban. Me preguntó que de donde era, “da terra da chispa” contesté y el me dijo ” pois eu son das rías baixas, de Pontevedra”. Desde entonces nos encontrábamos siempre  por distintos rincones del barrio del Reducto donde los dos vivíamos y poco apoco fuimos confiando el uno en el otro y haciendo nuestras tertulias particulares en el bar de la esquina de las calles San Martin y San Fructuoso.

Entre café y café y un día trás  otro me fue contando la historia de su larga vida como emigrante,  sus desdichas,  sus alegrías, sus amores, sus fracasos y sobre todas las cosas su inmensa y añeja soledad, una soledad curtida tras una larga vida  de soltería empedernida y enquistada en la vejez.

Yo le comtaba mi corta historia y sobre todo los planes de vida que tenía por delante,  me escuchaba atentamente y despues de un rato en silencio solemente se limitaba a decirme  “Non sufras…ti ainda es un rapaz, e a vida e muy larga e está chea de sorpresas”. A continuación los dos nos hechábamos unas carcajadas y pedíamos otro café que nos diera gusto al paladar y calor a las tripas.

Con el tiempo y muy lentamente sus historias fueron cambiando de tono y como presintiendo la llegada de su final me hablaba de su familia, de su pueblo, de los amigos de la niñez, de sus años de servicio militar, de la desgracia de tener que irse y dejar atrás todo lo que tanto quería y siempre tenía un recuerdo para sus padres, ” deixaron a vida e a saude pa podernos criar e morreron tan pobres como viviron”, decía en voz muy baja, y despues bajaba la cabeza y dejaba caer un par de lágrimas, tan saladas como el mar de sus  queridas rías baixas.

Habían pasado un par de años desde que nos conocimos y en ese tiempo había envejecido tanto que se convirtió en un anciano. Su estado mental estaba plagado de recuerdos de su gente y de su pueblo, hablaba de acontecimientos pasados hacía un montón de años como si hubiesen pasado el día anterior y hasta llegó a confundirme un día con su hermano menor. Y cada día al separarnos derramaba unas lágrimas de despedida y me daba un fuerte abrazo como si esa fuese la despedida definitiva.

Un día llegué al bar y el camarero me preguntó por el, inmediatamente el corazón me dió un tumbo, algo me decía que la cosa no marchaba bien,  corriendo llegué a la puerta de su casa, llamé una y otra vez pero nadie me abrió, no sabía que hacer, finalmente llamé a la puerta de un vecino y este me dijo que hacía un par de días se lo había lleva do una ambulancia, que estaba muy enfermo y que no sabían nada mas,  ni siquiera en que hospital estaba.

Desde casa llamé a los hospitales,  pero al no saber sus apellidos nadie me podía decir nada, finalmente fué Manolo el panadero quien dió con su paradero, estaba en el Hospital Maciel, en la ciudad vieja, y para allí me fui con toda la prontitud posible.

Finalmente pude verlo, estaba demacrádo y muy delgado, con la mirada perdida y murmurando quien sabe que cosas. Le cogí una mano, estaba helada, lentamente dió vuelta la cabeza, me sonrió y dijo en un tono muy suave  “xa sabía que no me deixarías solo no último momento…meu hirmau”.Le dije que  contara conmigo y que para eso estaban los hermanos, para cuidarse unos a otros. No me soltó la mano en ningún momento, ni pronunció mas palabra en el resto de la tarde, cuando le dije que me marchaba intentó abrazarme pero no pudo, yo le abracé a el y le acaricié el pelo, en el momento que le solté la mano me señaló con el dedo y dijo: ” ahora terás que cuidar tu dos pais, porque eu xa me marcho”.

Salí del hospital, el frío de la  noche me pegó en la cara y me sacó del estado melancólico en que me encontraba,

Aurelio, con sus noventa y tantos años, pero jnoven como siempre.

Aurelio, con sus noventa y tantos años, pero jnoven como siempre.

fué en ese instante en que me dí cuenta de que por mi cara caían dos lágrimas, las últimas lágrimas que derramé por un hermano que nunca tuve pero que siempre recordaré.


EIRADELA EN FIESTAS

Septiembre 7, 2009

Al igual que cada año se celebraron el pasado mes de agosto las fiestas de nuestra querida aldea y la razón por la que he decidido hacer este artículo es ni mas ni menos que porque la comision de fiestas,  este año, estaba formada por un grupo de jovenes que a pesar de estar viviendo, algunos de ellos, lejos del pueblo, fueron capaces de organizar una muy hermosa fiesta de la cual según yo creo nadie quedó descontento, lo que demuestra que cuando se quieren hacer bien las cosas, se hacen.

Pero lo mejor de todo fue la gente de la aldea, que como  siempre no defraudó ni anímica ni económicamente a los chicos y chica de la comisión. Desde aquí mi agradecimiento en nombre de ellos y ella y el mejor deseo de que el próximo año se organice otra fiesta…a pesar de que nadie se hizo cargo del ramo, pero seguramente habrá voluntarios porque Eiradela no debe quedarse sin fiesta!!!!

Un fuerte abrazo a todos.

Parte de la comisión con la banda recorriendo el pueblo

Parte de la comisión con la banda recorriendo el pueblo

Música por la aldea

Música por la aldea

La comisión con la camiseta de Eiradela y los fuegos para "estoupar"

La comisión con la camiseta de Eiradela y los fuegos para "estoupar"

Muchas gracias Arístides por estar siempre junto a las comisiones

Muchas gracias Arístides por estar siempre junto a las comisiones

Guardando sitio en la capilla

Guardando sitio en la capilla

Rumbo a la costiña

Rumbo a la costiña

La familia en la churrascada

La familia en la churrascada

Los juegos infantiles

Los juegos infantiles

Por la noche, orquesta y baile

Por la noche, orquesta y baile

Los campeones del torneo de futbolin

Los campeones del torneo de futbolin

Los chicos y chica de la comisión disfrutando de "su" fiesta

Los chicos y chica de la comisión disfrutando de "su" fiesta

Grandes y pequeños disfrutando de "Eiradela 09"

Grandes y pequeños disfrutando de "Eiradela 09"

Y que siga la fiesta !!!!

Y que siga la fiesta !!!!

Y el domingo...gaiteiros...

Y el domingo...gaiteiros...

Las gaitas despiertan al pueblo

Las gaitas despiertan al pueblo

Comida en "casa Roberto"

Comida en "casa Roberto"

Concurso de chave

Concurso de chave

concurso de baile

concurso de baile

Concurso de dibujo infantil sobre Eiradela

Concurso de dibujo infantil sobre Eiradela

Poir la noche entrega de premios a los ganadores

Poir la noche entrega de premios a los ganadores

Y para finalizar......que miras...Marco ????

Y para finalizar......que miras...Marco ????


VERSOS DE AMOR A UNA RUEDA DE AFILAR

Agosto 28, 2009

Mi “tarazana”,  mi hermana

mi compañera y amiga

la que me da de comer

y mantiene a la familia

Detrás de mi rueda voy

por caminos olvidados

en busca de una aldea

en busca de afilados

De noble madera hecha

y por un buen artesano

fiel amiga y compañera

mimada está por mis manos

Con ella van mis ahorros

y mis ansias de trabajo

sin ella yo no soy nadie…

un campesino…si acaso

Rueda de afilar, amiga

a ti te lo debo todo

por eso te extraño tanto

y sin ti me siento solo

Muchos años a tu lado

sacando chispas de acero

son suficientes razones

para decirte… “te quiero”.

Roberto Gonzalez

Clásica rueda de afilador

Clásica rueda de afilador


LAS MORRIÑAS

Julio 30, 2009

Hoy tuvimos una comida entre compañeros de la empresa, es verdad que no todos estuvimos presentes, pero si los mas asiduos, los que no nos perdemos ninguna cena o comida entre compañeros.

Al final de la celebración ya cuando eran cerca de las cinco y media de la tarde decidimos levantar campamento y como cada año en estas fechas nos saludarnos todos deseándonos mutuamente unas felices vacaciones.

Despues cada uno salió para su lado, con unas copitas demás. Yo me fui con un compañero que desde su niñez está radicado en estas tierras catalanas, pero nacido en Andalucía. Miestras caminábamos rumbo a la estación de Sants comenzamos a hablar de las añoranzas de la tierra que nos vió nacer.

Yo le espliqué lo que siento cada vez que llego a mi aldea, la desesperación por llegar lo antes posible, las añoranzas reprimidas durante todo un año y en gran deseo de ver y oler el terruño natal.

Para mi sorpresa el me contó que sentía precisamente esa misma sensación cada vez que llegaba a su tierra andaluza, que allí le esperaban paisajes y gentes que habían formado parte de su infancia y que al llegar al terruño todo se tornaba de otro color,  más sencillo más elemental, más cotidiano y simple.

Cuando nos despedimos y nos deseamos felices vacadiones, luego yo me quedé solo y  me puse a pensar que a lo mejor eso de la morriña, tan gallego, tan profundamente arraigado en nuestra cultura quizas no lo sea tanto y cada uno a su manera, añora el lugar de su nacimiento, con mayor o menor fuerza, pero la añoranza siempre existe en cada emigrante de cualquier parte del mundo.

Quizás los gallegos subestimamos las morriñas de las demás gentes y creemos que la única verdadera es la nuestra, la morriña gallega, pero evidentemente hoy me he convencido de que hay morriñas de todos lugares y de todos colores, porque ¿ quien no añora a su tierra ?,  ¿ quien no desearía estar en el lugar que le vió nacer cada día de su vida ?, ¿ quien no extraña

PLAZA DO FERRO EN OURENSE

PLAZA DO FERRO EN OURENSE

todo aquello que un día fué parte de su existencia ?

Mi morriña es gallega, por supuesto, pero hoy me he dado cuenta de que la morriña es algo internacional, indiscriptible, únicio y ojalá todo el mundo pudiera sentir esa sensación tan especial que la morriña nos mete en el cuerpo a todos los que por una u otra razón estamos lejos de la tierra que nos vió nacer.