LAS MORRIÑAS

Julio 30, 2009

Hoy tuvimos una comida entre compañeros de la empresa, es verdad que no todos estuvimos presentes, pero si los mas asiduos, los que no nos perdemos ninguna cena o comida entre compañeros.

Al final de la celebración ya cuando eran cerca de las cinco y media de la tarde decidimos levantar campamento y como cada año en estas fechas nos saludarnos todos deseándonos mutuamente unas felices vacaciones.

Despues cada uno salió para su lado, con unas copitas demás. Yo me fui con un compañero que desde su niñez está radicado en estas tierras catalanas, pero nacido en Andalucía. Miestras caminábamos rumbo a la estación de Sants comenzamos a hablar de las añoranzas de la tierra que nos vió nacer.

Yo le espliqué lo que siento cada vez que llego a mi aldea, la desesperación por llegar lo antes posible, las añoranzas reprimidas durante todo un año y en gran deseo de ver y oler el terruño natal.

Para mi sorpresa el me contó que sentía precisamente esa misma sensación cada vez que llegaba a su tierra andaluza, que allí le esperaban paisajes y gentes que habían formado parte de su infancia y que al llegar al terruño todo se tornaba de otro color,  más sencillo más elemental, más cotidiano y simple.

Cuando nos despedimos y nos deseamos felices vacadiones, luego yo me quedé solo y  me puse a pensar que a lo mejor eso de la morriña, tan gallego, tan profundamente arraigado en nuestra cultura quizas no lo sea tanto y cada uno a su manera, añora el lugar de su nacimiento, con mayor o menor fuerza, pero la añoranza siempre existe en cada emigrante de cualquier parte del mundo.

Quizás los gallegos subestimamos las morriñas de las demás gentes y creemos que la única verdadera es la nuestra, la morriña gallega, pero evidentemente hoy me he convencido de que hay morriñas de todos lugares y de todos colores, porque ¿ quien no añora a su tierra ?,  ¿ quien no desearía estar en el lugar que le vió nacer cada día de su vida ?, ¿ quien no extraña

PLAZA DO FERRO EN OURENSE

PLAZA DO FERRO EN OURENSE

todo aquello que un día fué parte de su existencia ?

Mi morriña es gallega, por supuesto, pero hoy me he dado cuenta de que la morriña es algo internacional, indiscriptible, únicio y ojalá todo el mundo pudiera sentir esa sensación tan especial que la morriña nos mete en el cuerpo a todos los que por una u otra razón estamos lejos de la tierra que nos vió nacer.


De negro

Julio 26, 2009

Contribución al blog de santiago bonay lopez:

De negro, ainda que verde e azul,sempre de negro
de negro as lembranzas do pasado
nas igrexas nos camiños e nos campos
de negro loito respetuoso cos finados
de negra dor que pouco a pouco foi pasando.
De negro porvir para estudiados
que ainda hoxe da sua terra van marchando
de negras ondas que nos achega a mar
de negros árbores que o lume foi deixando.
Eu quixera ver tornar a tua cor,
eu quixera ver tornar o teu encanto
o tempo pasa sen ollar atrás
e a Negra Sombra segue a extendelo seu manto.
Fuxindo, sempre fuxindo
fuxindo e logo voltando
xente galega subindo
e de súpeto baixando
xa sabemos por que o fan,
de negro, GALICIA, eu me pregunto…¿ata cando?


EL DIA QUE YO ME FUI

Julio 16, 2009

Apenas tenía nueve años, mi vida había transcurrido casi por completo en la aldea natal de Eiradela, todo mi mundo acababa o empezaba en la sierra, en Faramontaos o en Luintra, hasta que un buen día mi madre me dijo que pronto nos iríamos para Montevideo a vivir con mi padre, José,  que allí estaba desde hacía unos seis años.

Desde entonces todo en nuestra casa giraba entorno al viaje que mamá y yo pronto emprenderíamos. El abuelo trataba de jugar lo más posible conmigo, disfrutando cada momento porque sabía que quizás ya no volveríamos a vernos. Tío Nelson disimulaba su disgusto lo mejor que podía, pero todos sabíamos que a solas se le escapaban las lágrimas, la tía Dosinda llorisqueaba y rezaba en silencio.

Mi madre quería antes de marcarse dejar todo bien atado y estaba durante el día dándoles instrucciones al abuelo y al tío para que cuando se quedaran solos no les faltara de nada. A la tía Dosinda le encontró un sitio en la casa de unas prímas que vivían en Faramontaos quienes la cuadarían hasta el final de sus días, pero cuando ella se enteró de que se iría para el otro pueblo solamente se limitó a decir: “pra Faramontaos irei pero non pa onde tu pensas” y cual premonición a los pocos días de nuestra marcha ella se murió y fue para Faramontaos…… para panteón familiar.

El tiempo se pasó rápidamente y yo no pensaba en otra cosa que en el viaje y en que finalmente conocería a mi padre, porque apenas tenía una vaga idea de su aspecto. El viejo baúl que apareció un día en casa poco a poco se fué llenando de ropa, enseres y paquetes que las gentes del pueblo mandában a sus familiares que estaban emigrados en Montevideo y a los que hacía muchos años no veían, mi madre recolectó cartas y documentos para entregar a gentes que ni siquiera conocia, pero que finalmente llegaron a su destino.

Un buen día en la escuela la maestra, doña Celsa, les dijo a los demás niños que muy pronto yo me iría para América, algunos  me felicitaron, otros me decían que me envidiaban porque yo conocería a mi padre y ellos aún no  concían al suyo

"A Mina" el inagotable manantial de Eiradela

"A Mina" el inagotable manantial de Eiradela

, pero la mayoria no supo como reaccionar y se limitó a hecharme una mirada inquisidora que nunca llegué a comprender del todo.

Finalmente llegó tan ansiado día, mi madre me despertó muy temprano en la mañana para marcharnos de la aldea antes de que la gente se despertara y así ahorrarse un sinfin de despedidas y de llantos. El abuelo andaba de un lado para otro sin decir nada pero diciéndolo todo a la vez, la tía Dosinda ya se había despedido de nosotros en la noche anterior, pero estoy seguro de que desde algún lugar  estaba esperando a vernos pasar escondida entre las penunbras de la madrugada. El tío Nelson trataba de organizarlo todo y de darle a las cosas la menor importancia aunque su corazón estuviese a punto de estallar. La puerta de casa se abrió por última vez para mí y bajé los escalones de piedra de la mano del tío y mirando la pequeña figura del abuelo medio escondida tras la puerta de carballo viejo, miré a mi madre y por primera vez la vi llorar, el corazón se me partió en dos, pero ella al ver que la observaba se limitó a hacerme señar de que estuviese en silencio. Paso a paso nos fuimos alejando de mi pequeño mundo, en silencio, por los caminos húmedos de la aldea, unos cuantos perros ladraron pero nadie se cruzó en nuestro camino hasta que llegamos al pueblo de San Miguel do Campo donde tomaríamos el cohe de linia hacia Ourense y luego el tren hasta Vigo donde nos esperaba el barco  que nos trasladaría hasta el otro lado del océano, a mi nueva patria…a Uruguay.


SOY EMIGRANTE

Julio 5, 2009

Las estrellas que  miro

cada noche en este cielo

tienen un color distinto

de las que hay en mi pueblo.

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Los ruidos aquí son distintos

los olores han cambiado

la gente tiene otras caras,

no hay amigos a mi lado.

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Duro camino he elegido

Antiguo campanario del Monasterio de Rocas en Ourense

Antiguo campanario del Monasterio de Rocas en Ourense

para ganarme la vida

lejos de todo lo mío

solo es camino de ida.

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Quizás al pasar los años

ya acostumbrado al lugar

el pasado sea una historia

lejana y difícil de recordar.

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Pero hoy que aún tengo fresco

en la memoria a mi pueblo

los ojos se me humedecen

y por volver… yo me muero.

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Roberto González