LOS HIJOS DE LOS EMIGRANTES

Mayo 28, 2009

En Eiradela, la aldea en la que yo nací, éramos una gran cantidad de niños y niñas allá por los  sesenta, las edades podían variar desde los dos o tres años hasta un máximo de doce o trece, todos fuimos siempre buenos amigos y sobre todo grandes compañeros de juegos, teníamos muchas cosas en común pero sobre todas ellas había una que a casi todos nos afectaba, el tener al padre en la mayoría de los casos y a padre y madre en los menos, emigrados.

Muchos eran los hogares en que vivían los niños acompañados por la madre y los abuelos o solamente por los abuelos, eso hacía que en muchos casos, como el mío, no conocíern a su padre, puesto que este siempre había emigrado cuando los hijos eran muy pequeños, cosa que no sucedía con las madres ausentes puesto que estas habían sido reclamadas años despues por sus maridos y los niños sí se acordaban de ellas.

Los destinos de los padres emigrantes eran muy variados,  algunos  estaban haciendo la ruta, como se le decía a aquellos que  eran afiladores y recorrían las distintas provincias españolas detrás de la famosa rueda de afilar. Otros estaban en las grandes ciudades españolas en donde había mucha industria y por ello trabajo, Madrid,  Barcelona, Bilbao, San Sebastián, Logroño, Miranda de Ebro, Santa Cruz de Tenerife etc. Unos cuantos tenían a su padre en países de Europa, Francia, Alemania, Suiza, etc. Y los menos los teníamos en tierras americanas, Argentina, Uruguay, Cuba, Mexico, Chile, Venezuela…

La cuestión era que pocos de nosotros conocímos a nuestros padres hasta el momento en que este decidió regresar o reclamarnos para el país en que se encontraba, en mi caso no fué hasta el año 1963, cuando ya contaba con unos nueve años de edad y fué en ese entonces cuando conocí otro mundo, lejos de la aldea que me vió nacer.

Nunca supe en realidad si aquellas separaciones entre padres e hijos fueron para bien o para mal, si valían la pena todos los sacrificios que se hacían a nivel familiar con el único propósito de una mejora económica. Hoy como padre pienso en el valor de la familia y en los años en que no viví junto a mi padre y siento en mi interior un vacío que nace en la niñez y aún perdura hasta hoy, vacío que tenía que haber sido llenado por el cariño y la compañía de un padre que estaba a miles de kilómetros luchando por una mejor vida para su familia.

Los hijos de los emigrantes fuimos en su día las víctimas de una situación económica desesperada en una Galicia desangrada por la pobreza y por el minifundio enquistado desde hacía generaciones en el campo gallego. Nunca nadie pensó en esos miles de niños que vivíamos en familias desestructuradas por la emigración, nunca nadie se quejó por la situación y quizás esa fue la causa de que se mirara para otro lado y nunca hubiese ni la mínima intención de resolver el problema  por parte de unos gobernantes que solamente pensaban en si mismos y en su queridísimo Franco.

El pasado ya no se puede reparar, pero desde nuestra optica actual

El afilador de Goya

El afilador de Goya

deberíamos estudiar el problema para que no se vuelva a repetir nunca más.

Roberto González


UN PAISANO

Mayo 11, 2009

Eran sobre las once de la noche, yo hacía mi último viaje de ida y vuelta por la linea 411 del Tenplo Inglés a Colon, había muy pocos pasageros y practicamente no hacía paradas. Mas o menos a mitad de recorrido en una oscura parada cerca del Hogar Español de Ancianos  me hizo señas un hombre de unos cincuenta y tantos años que a penas se le pocía distinguir en medio de la oscuridad y de sus ropas de colores oscuros.

Subió rápidamente al ómnibus y se fué en vusca del guarda para pagarle el boleto,  le llamé y le dije que yo mismo le cobraría pues en esa linea ya no había guardas y los conductores hacíamos las dos funciones, me pagó sin decir nada y se sentó en el asiento de los “bobos” situado a la derecha despues de la puerta de subida.

Durante un buen rato me estuvo observando y mirando como hacía mi trabajo sin decir nada, pero finalmente se decidió a hablarme y me comentó que el tambien había tenido participaciones en la empresa CUTCSA y que durante muchos años trabajó de guarda, pero que finalmente lo había dejado por problemas personales.

Le comenté que yo ya llevaba unos cuantos años trabajando en la COETC y que estaba muy contento con mi trabajo a pesar de las horas que había que hecharle al cuerpo, pero que no descartaba la posivilidad de regresar algún día a España. Me comentó que él tambien era “gallego” aunque había nacino en Asturias y que ya hacía unos treinta años que estaba por esas tierras uruguayas, siempre trabajando, y ” hasta llegué a hacer una buena fortuna “, pero las cosas se fueron torciendo y ahora ” malvivo trabajando en lo que buenamente puedo”.

Le pregunté que si tan bien le habían ido las cosas como era que ahora estaba tan mal y su respuesta fué contundente…. ” las mujeres y el juego son muy malos compañeros de viaje amigo mío “. Hubo un rato de silencio y luego se puso a contarme que por culpa de una mala mujer y de su devil carácter todo aquello que tanto tiempo tardó en conseguir se fué de un día para otro como por arte de magia, despues quiso recuperar lo perdido jugándose  lo poco que le quedaba y finalmente se quedó sin nada.

Faltaban pocas paradas para llegar al destino y me dijo que se bajaba en la próxima … se levantó  y se puso a mi lado, lentamente fuí parando el ómnibus en la parada,  abrí la puerta y antes de bajarse me dijo con voz pausada, mirándome a los ojos, ” paisano… las cosas no me salieron bien… pero no me arrepiento de nada “

A continuación se bajó y desde la acera me hizo un saluda militar de despedida y dijo en un tono fuerte y claro ” buen sevicio compañero !!!! “

Arco del Monasterio de Santa Cristina en Ourense

Arco del Monasterio de Santa Cristina en Ourense