TIO LUCIANO

Noviembre 15, 2008

Durante toda mi niñez escuché hablar de el, Luciano, hermano de mi madre que se había marchado para Venezuela y que allí estaba desde hacía muchos años. No fué hasta el año 1984, cuando yo regreso a España, que lo conocí personalmente, sin duda alguna era un Rodríguez, por sus gestos su físico y su manera de ser e inmediatamente me sentí atraído por sus modales y su hablar pausado pero certero, todo el era amavilidad y cariño hacia los demás.

De sus peripecias en Venezuela solía hablar lo justo y nada más, simplemente se limitaba a decir que no le había ido del todo mal y que con esfuerzo y trabajo se sale siempre adelante en cualquier lugar.

Al poco tiempo de regresar se casó con Josefa, una mujer vecina de la aldea y casi de la familia , se fueron a vivir a  Barcelona donde trabajarían duro, comprarían piso y tendrían dos hermosos hijos, Teresa y Luciano.

Durante los años que trabajaron tras la barra del bar, que fueron muchos, lograron hacerse con todo lo indispensable para vivir y dieron a sus hijos sendas carreras universitarias que eran el orgullo de Luciano y Josefa.

Cada agosto emprendían el viaje hacia la aldea con tantas ganas que la distancia se les hacía interminable, pero nunca nada les hizo faltar a esa cita con el terruño que les vió nacer. Una vez allí disfrutaban de cada minuto y se sentían felices de poder compartir con los demás familiares otro verano más de convivencia y de emociones encontradas.

Quiso el destino que Luciano nos dejara repentinamente, a todos nos dolió tanto su marcha que a pesar del tiempo transcurrido no le hemos olvidado, al contrario, cada día está en nuestros recuerdos y nuestras plegarias porque es imposible olvidar a un hombre de su calidad, que solo nos dió cariño y buenos consejos…….Nunca te olvidaremos……tío Luciano.


CARLOTA

Noviembre 9, 2008

Ella  era una de los tantos emigrados del pueblo de mi padre, Faramontaos, la conocí en Montevideo al poco tiempo de la llegada de mi madre y yo. Persona amable y charlatana cosas que hacían que su poco atractivo físico pasara a un segundo término.

Se ganaba la vida limpiando casas y vivía junto con una hermana y su familia en el barriio de ” la unión “, donde algunas veces la fuímos a visitar y pasabamos la tarde de domingo entre cafés y tartas caseras.

Emigró a Uruguay despues de perder a su único hijo, que tuvo de soltera ,y que fue la razón de su vivir durante los años que pudo disfrutar de su compañía.

Poco o nada había mejorado su situación al otro lado del mar, malvivia con lo poco que sacaba de sus horas fregando suelos y gracias a que vivía con su hermana.

Siempre vestida de gris o negro, en un estado de luto de por vida como recuerdo póstumo a su hijo, dejaba pasar los años con la unica ilusión de regresar a la aldea en la vejez para “ser enterrada junto a el”, esa era la petición que siempre hacía y que finalmente la hizo regresar sin nada, tal como se fué, a su aldea orensana.

Sus últimos años los pasó en una vieja casa de piedra que alguien le dejó para vivir, la luz se la hacía llegar, mediante un  cable, su vecino de enfrente y con poca cosa que cultivaba y algo que los demás le daban llegó el momento que tanto tiempo esperó, el de juntarse con su hijo, tanto física como espiritualmente. Su deseo fue cumplido y descansa junto a su el, en el cementerio de la iglesia parroquieal de Santa María de Faramontaos.

Hoy aquella casa en la que pasó los últimos días de su vejez está reconstruída y a pesar de que en ella no vivie nadie, el dueño hizo poner una frase en su entrada que dice: ” A CASA DA CARLOTA ” y yo no puedo pasar por enfrente sin acordarme de aquella mujer con la que compartí parte de mi tiempo de niño y adolescente  emigrante.

Si algún día visitais Faramontaos, no olvideis el visitar la  ” CASA DA CARLOTA ” y así le hareis un homenaje a aquella mujer que solo deseaba hacer compañía al hijo que sola la dejó.


DESEOS DE GOLONDRINA

Noviembre 1, 2008

Las golondrínas recuerdan con esactitud el lugar en dionde han nacido y cada año regresan a hacer su nido en el sitio que las vió nacer y a su vez las nuevas crías harán lo mismo que sus padres hicieron, así año tras año, generación tras generación.

Yo igual que las golondrínas necesito regresar a mi aldea, verla, tocarla, oirla , olerla….sin su recuerdo no vivo, sin ella yo no sería nada.

Y cuando me muera….. el viento me traerá y me posará sobre esa hermosa tierra para ya no irme nunca más y para así poder ver las golondrínas regresar cada verano, mi pueblo será mi paraíso y mi descanso para la eternidad, seré feliz en la muerte, tan felíz como lo soy cada vez que regreso.

MORIR EN GALICIA

En Galicia quiero morir…

aunque morirme no quiero,

expreso hoy mi deseo

por si acaso… me muero.