JOAQUIN

Octubre 22, 2008

Cuando llegamos a Montevideo, allá por el año 1963, mi madre y yo, fuimos a parar auna vieja fábrica de alfombras de la calle San Martín ( La Bizantina ) en donde mi padre trabajaba y donde viviríamos los próximos años en un pequeño apartamento que había en la planta baja.

El primer compatriota que conocí en esa ciudad fué Joaquin, un asturiano que tenía un almacen casi enfrente de donde nosotros vivíamos, vendía un poco de todo, frutas y verduras, enlatados, fiambres, queroseno, galletas, etc. Durante todos esos años que fuimos clientes de su establecimiento ciempre estuvo solo, de la mañana a la noche, comía en la trastienda y siempre estaba al pie del cañón fuese la hora que fuese.

Nunca me pude explicar como lo hacía para no faltar jamás a su cita diaria con el deber, nunca se puso enfermo, ni nunca dejó de abrir por ninguna causa, con sus modales un poco pueblerinos y su nulo sentido del humor se limitaba a atender a la clientela vecinal y pocas veces perdía el tiempo en conversaciones inútiles con quienes solo compartían con el unos minutos al día.

Cuando nosotros nos mudamos para nuestra nueva casa, el seguía allí, como el primer día y durante unos cuantos años más lo seguí viendo esporádicamente, despues la vida me alejó del barrio y ya nunca más le pude ver.

Alguien me dijo una vez que había cerrado el negocio y que se marchó para su Asturias querida, pero eso fué un rumor, dudo mucho que alguien del barrio se enterara fielmente de sus intenciones futuras cuando dejó de estar detrás del mostrador.

Hoy quiero recordarle, y dejar constancia de su existencia, de su tesón y de su vida de emigrante, creo que se lo merece tanto como otros muchos…….saludos Joaquin, desde la distancia y desde los años.


Octubre 2, 2008

He pensado que a pesar de todo lo que se ha escrito sobre los emigrantes gallegos a través de los tiempos, poca tinta se ha gastado en tratar de conocer esas historias anónimas que son en realidad lo verdadero e interesante de la cuiestión.

Esas vidas ejemplares de unos cuantos que al poco tiempo de emigrar se ven rodeados de una fortuna enorme y en la que todos nos queremos ver reflejasos, son piedras tiradas a un río de gentes que a base de trabajo y tesón y con muchos años a la espalda se encuentran lejos de su amada Galicia con poco más que lo puesto y sin la menor intención de regresar a su tierra, sea por motivos familiares o por haber enraizado en una tierra de acogida lejana y ya no tan extraña.

Las historias de esas gentes son las que nos tienen que eriquecer, la de los anónimos, la de los trabajafores y asalariados, la de los que a pesar de los años y los esfuerzos solamente han llegado a un puerto cercano y en una simple barca, lejos de los hermosos yates de los que hicieron pronta fortuna.

A través de los años de simple emigrante, he conocido muchas historias como la mía, sin desenlaces gloriosos, pero llenas de esfuerzo y de amor hacia una patria lejana y hacia un país que acoge y da las oportunidades que parecían perdidas. Algunas de ellas las he ido contando y otras serán contadas mas adelante, pero me gustaría conocer otras muchas que en el anonimato están.

Invito a todos aquellos que deseen dar a conocer esas historias de familiares y amigos o propias a sumarse a este blog abierto y deseoso de material inédito.

Un fuerte abrazo para todos.